Bajo la fórmula de una “relación constructiva”, Xi Jinping y Trump acuerdan guiar los vínculos bilaterales por los próximos tres años; se perfilan compras agrícolas millonarias y una “pausa táctica” en la contienda tecnológica
Con un balance que Donald Trump calificó como “muy exitoso”, China y Estados Unidos concluyeron este viernes la visita de Estado del mandatario estadounidense a Pekín. El encuentro, de menos de 48 horas, cerró con la adopción de un nuevo marco diplomático denominado “relación de estabilidad estratégica constructiva”, diseñado para regir la interacción entre ambas potencias durante al menos los próximos tres años.
La Cancillería china explicó que esta nueva orientación se basa en cuatro pilares: la cooperación como eje central, una competencia “moderada”, el control de las diferencias y la búsqueda de una paz duradera. Analistas internacionales sugieren que se trata de una “pausa táctica” que permite a ambos países gestionar su rivalidad sin llegar a una ruptura, estableciendo líneas rojas claras que actúan más como advertencias que como concesiones.
Acuerdos comerciales y tecnológicos
En el ámbito económico, el representante de Comercio de EE. UU., Jamieson Greer, adelantó que Washington espera concretar acuerdos de compras agrícolas por decenas de miles de millones de dólares anuales. El plan incluye también avances en la venta de aviones Boeing y soja, buscando reequilibrar la balanza comercial.
Un dato relevante de la cumbre fue la ausencia de los semiconductores avanzados en la mesa de diálogo formal. Pese a la presencia de Jensen Huang (Nvidia) en la delegación, no se produjeron anuncios sobre el acceso de China a chips de alta potencia, un tema que permanece como uno de los puntos de mayor fricción tecnológica.
Geopolítica: Irán y Taiwán
Respecto al conflicto en Oriente Medio, Pekín abogó por reabrir las rutas de navegación en el estrecho de Ormuz y mantener el diálogo, coincidiendo con la postura de la Casa Blanca de que Irán no debe poseer armas nucleares.
Por otro lado, el secretario de Estado, Marco Rubio, enfatizó que la política de Washington hacia Taiwán permanece “inalterada”. Aunque Xi Jinping reiteró que la isla es el asunto más sensible de la relación, Estados Unidos mantuvo su posición firme sobre las ventas de armas y el estatus de la isla autogobernada.
Diplomacia de “viejos amigos”
La sintonía personal entre ambos líderes fue evidente durante un paseo por los jardines de Zhongnanhai. Trump se refirió a Xi como un “viejo amigo”, mientras que el mandatario chino prometió enviar semillas de sus rosales para la Rosaleda de la Casa Blanca, reforzando la carga simbólica de una visita que, aunque carente de grandes acuerdos firmados, ha logrado reducir la temperatura de la confrontación global.




