Varias naciones expresaron preocupación por las reservas de uranio enriquecido de Irán y reiteraron su apoyo a una solución diplomática al conflicto.
Naciones Unidas.– Francia, Estados Unidos y varios países aliados expresaron ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas su preocupación por el avance del programa nuclear iraní, advirtiendo que las reservas actuales de uranio enriquecido acumuladas por Teherán representan un motivo de alarma para la comunidad internacional.
Durante una sesión celebrada en la sede de la ONU, representantes de diversas naciones occidentales señalaron que los niveles de enriquecimiento de uranio reportados por organismos internacionales continúan generando inquietud sobre el desarrollo del programa nuclear iraní.
El embajador de Francia ante las Naciones Unidas, Jérôme Bonnafont, sostuvo que los datos disponibles reflejan una acumulación significativa de material nuclear enriquecido y consideró que no existe una justificación civil convincente para mantener ese volumen de reservas.
Las declaraciones fueron realizadas en nombre de varios países y organizaciones internacionales, entre ellos Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Dinamarca, Grecia, Letonia, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y la Unión Europea.
Los representantes reiteraron su respaldo a una salida diplomática que garantice que Irán no desarrolle capacidades nucleares con fines militares y destacaron la importancia de alcanzar acuerdos verificables que permitan supervisar el cumplimiento de los compromisos internacionales.
Asimismo, las delegaciones occidentales cuestionaron el nivel de cooperación de Teherán con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), al considerar insuficiente el acceso otorgado a los inspectores encargados de supervisar las instalaciones nucleares iraníes.
Durante la reunión también se debatió la continuidad de las sanciones internacionales vinculadas al programa nuclear de Irán, un tema que volvió a evidenciar diferencias entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
China y Rusia manifestaron reservas sobre la aplicación de nuevas medidas restrictivas y defendieron la necesidad de ampliar los espacios de negociación para buscar soluciones consensuadas al conflicto.
La sesión puso nuevamente de manifiesto las posiciones divergentes dentro del organismo internacional respecto a la estrategia más adecuada para abordar el programa nuclear iraní y preservar la estabilidad en Oriente Medio.




