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Internacionales

“Bluetoothing”: la peligrosa práctica de compartir sangre que aumenta el riesgo de transmisión del VIH

Por: Visión Global
octubre 9, 2026

La práctica, detectada entre consumidores de drogas inyectables en Fiyi y algunos países africanos, consiste en transferir sangre de una persona a otra con la intención de experimentar los efectos de sustancias previamente consumidas. La Organización Mundial de la Salud advierte sobre el elevado riesgo de transmisión del VIH, hepatitis y otras infecciones.

Internacionales. – 9 de octubre de 2026. Una práctica conocida como “bluetoothing”, que consiste en compartir sangre entre personas consumidoras de drogas inyectables, ha generado preocupación entre especialistas de salud pública por su posible relación con la propagación del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y otras enfermedades transmitidas por la sangre.

La situación ha adquirido especial atención en Fiyi, un archipiélago del océano Pacífico que enfrenta uno de los incrementos más rápidos de casos de VIH registrados en el mundo.

Según un reportaje de BBC Mundo, las autoridades sanitarias de ese país han identificado el consumo compartido de drogas inyectables como uno de los factores asociados al aumento de las infecciones, aunque todavía existen dudas sobre la frecuencia real del bluetoothing y su contribución específica al brote.

¿Qué es el “bluetoothing” y por qué representa un riesgo?

El término bluetoothing se utiliza para describir una práctica en la que una persona extrae sangre de alguien que previamente se ha inyectado drogas y posteriormente se la inyecta con la intención de experimentar un efecto secundario de la sustancia.

De acuerdo con los testimonios recopilados por la BBC, algunas personas recurren a este procedimiento porque consideran que les permite compartir los efectos de una cantidad limitada de drogas.

Sin embargo, no existe evidencia clínica que respalde este método como una forma segura o eficaz de experimentar los efectos de una sustancia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el intercambio directo de sangre supone un riesgo excepcionalmente alto de transmisión de enfermedades infecciosas.

Entre las principales amenazas se encuentran el VIH, la hepatitis B, la hepatitis C y diversas infecciones bacterianas graves.

El riesgo se incrementa cuando también se comparten agujas y jeringas, debido a la posibilidad de que contengan sangre contaminada.

Fiyi enfrenta una crisis nacional por el aumento del VIH

Fiyi se ha convertido en uno de los países con mayor crecimiento de nuevas infecciones por VIH.

Según los datos citados en el reportaje, aproximadamente uno de cada 60 adultos del archipiélago vive actualmente con el virus, frente a uno de cada 167 hace cinco años.

La diferencia refleja un aumento considerable de la prevalencia del VIH en la población adulta.

Ante esta situación, las autoridades sanitarias declararon el brote como una crisis nacional y anunciaron medidas dirigidas a reducir la transmisión.

Entre las iniciativas figura la implementación de un programa de intercambio de agujas y jeringas, destinado a facilitar el acceso a materiales estériles para las personas que consumen drogas inyectables.

El Ministerio de Salud de Fiyi había reconocido en 2024 que el intercambio de sangre entre consumidores de drogas constituía uno de los factores que podían contribuir al incremento de los casos.

No obstante, los especialistas también señalan que parte del aumento de los diagnósticos puede estar relacionado con una mayor cantidad de personas que acceden a las pruebas de detección.

La OMS advierte que todavía hay poca evidencia sobre su alcance

Aunque el bluetoothing ha sido identificado en Fiyi, la OMS señala que todavía no existen suficientes pruebas para determinar que se trate de una práctica generalizada en el país.

Durante una evaluación rápida realizada en diciembre de 2025, el organismo entrevistó a 56 personas que consumían drogas inyectables.

De ese grupo, solamente dos reconocieron haber practicado el intercambio de sangre, mientras que otras cuatro afirmaron haberlo presenciado directamente.

Estos resultados indican que la práctica existe, pero no permiten establecer con precisión su frecuencia ni atribuirle la totalidad del aumento de las infecciones por VIH.

Especialistas citados por la BBC también señalaron que las dificultades económicas, el acceso limitado a equipos de inyección estériles y el estigma asociado al consumo de drogas pueden dificultar la identificación de estos comportamientos.

La práctica también ha sido reportada en países africanos

El intercambio de sangre entre consumidores de drogas no se limita a Fiyi.

De acuerdo con el reportaje, se han documentado prácticas similares en Lesoto, Zimbabue y Sudáfrica.

En Lesoto, una organización comunitaria denominada Mokhosi oa Mangoana, cuyo nombre significa «El llanto de una madre», trabaja con familias afectadas por problemas de consumo de sustancias.

Sus integrantes aseguran haber conocido casos relacionados con el bluetoothing en lugares utilizados para la compra y el consumo de drogas.

Ponto Tumisi, integrante de la organización, explicó que algunas personas comparten sangre sin conocer su estado de salud ni las enfermedades que podrían transmitirse.

También se han identificado prácticas similares en Tanzania, donde se utiliza el término “flashblood”.

Eamonn Murphy, director regional de ONUSIDA, indicó que estas conductas han sido documentadas en determinadas comunidades, aunque aclaró que no constituyen una tendencia global generalizada.

¿Cómo se transmite el VIH?

El virus de inmunodeficiencia humana afecta las células del sistema inmunológico y reduce progresivamente la capacidad del organismo para combatir determinadas infecciones.

Puede transmitirse mediante el contacto con ciertos fluidos corporales de una persona con VIH, especialmente sangre, semen, fluidos vaginales y rectales, y leche materna.

Entre las principales vías de transmisión se encuentran las relaciones sexuales sin medidas de prevención, el uso compartido de agujas y jeringas contaminadas y la transmisión de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia.

Es importante diferenciar el VIH del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

El VIH es el virus que causa la infección, mientras que el SIDA corresponde a la etapa más avanzada de la enfermedad cuando el sistema inmunológico ha sufrido daños graves.

Sin embargo, una persona con VIH que recibe tratamiento adecuado puede mantener una buena calidad de vida y evitar la progresión hacia el SIDA.

Los tratamientos han reducido las muertes relacionadas con el VIH

Los avances médicos han permitido mejorar considerablemente la esperanza y calidad de vida de las personas diagnosticadas con VIH.

Actualmente, la terapia antirretroviral constituye el tratamiento recomendado para controlar la infección.

Estos medicamentos pueden reducir la cantidad de virus en la sangre hasta alcanzar niveles indetectables.

Cuando una persona mantiene una carga viral indetectable gracias al tratamiento, no transmite el VIH por vía sexual, un principio conocido como indetectable es igual a intransmisible.

No obstante, esta condición no elimina los riesgos asociados al intercambio de sangre o al uso compartido de agujas.

Según los datos de la OMS citados por BBC Mundo, alrededor de 570,000 personas fallecieron por causas relacionadas con el VIH durante 2025, una reducción del 73 % respecto al máximo registrado en 2004.

A escala mundial, ONUSIDA estima que aproximadamente 41 millones de personas viven con el virus.

ONUSIDA alerta sobre nuevos desafíos en la prevención

A pesar de los avances en tratamientos y prevención, ONUSIDA ha advertido sobre el incremento de nuevas infecciones en distintas regiones.

Según el organismo, durante 2025 se registraron aumentos en tres regiones y 21 países, entre ellos Brasil, Kenia, Pakistán, Filipinas, Nepal, Afganistán, Senegal y Egipto.

La organización también ha expresado preocupación por los efectos que podrían tener los recortes de la ayuda internacional destinada a programas de prevención y tratamiento.

Su directora ejecutiva, Winnie Byanyima, advirtió que una reducción prolongada del financiamiento podría provocar nuevas infecciones y fallecimientos adicionales durante los próximos años.

En este contexto, las autoridades sanitarias y los organismos internacionales mantienen entre sus prioridades ampliar el acceso a pruebas de detección, tratamientos antirretrovirales, servicios de prevención y materiales de inyección estériles.

El caso de Fiyi y los reportes sobre el bluetoothing muestran los riesgos asociados al intercambio directo de sangre, aunque los especialistas insisten en que todavía se necesitan más investigaciones para determinar la extensión de esta práctica y su impacto específico en la transmisión del VIH.

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