Santo Domingo, Rep. Dominicana | 19 de febrero de 2026. – Un expediente acusatorio de las autoridades federales de Estados Unidos revela que un agente encubierto logró grabar al supervisor de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Santo Domingo, Melitón Cordero, mientras este recibía un pago en efectivo de 10,000 dólares a cambio de la entrega de una visa estadounidense obtenida de forma fraudulenta.
La operación controlada y el “modus operandi”
La investigación, liderada por la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés), documentó que Cordero operaba en complicidad con un empresario artístico dominicano. El esquema consistía en utilizar el programa de visas para informantes de la DEA para gestionar documentos a personas que no tenían vínculos con la agencia.
Según la declaración jurada del agente especial Robert Tansey, el pago final de 7,000 dólares (tras un adelanto por transferencia de 3,000) se realizó en el parqueo de un supermercado de la avenida República de Colombia. El agente encubierto grabó el momento en que Cordero, a bordo de un vehículo oficial, entregaba el pasaporte visado tras haber instruido previamente al solicitante para que mintiera ante el oficial consular, simulando ser un informante activo que recibía pagos periódicos de la agencia.
Detección del fraude y pruebas masivas
Las alarmas en el Departamento de Estado se encendieron tras una denuncia y la detección de un volumen inusual de trámites: en los últimos cuatro años, la DEA en Santo Domingo había gestionado 119 visas para supuestos informantes, una cifra calificada como “exorbitante”.
Las pruebas recolectadas por la fiscalía federal incluyen:
- Mensajes de WhatsApp entre el intermediario y el agente.
- Fotos de pasaportes enviadas desde teléfonos oficiales.
- Grabaciones de llamadas con instrucciones para engañar al vicecónsul.
- Videos de vigilancia física y de las cámaras de seguridad de la propia Embajada de Estados Unidos.
Consecuencias institucionales
Melitón Cordero se encuentra actualmente detenido en Estados Unidos enfrentando cargos federales. Como consecuencia directa de este escándalo, la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, anunció recientemente el cierre temporal de la oficina de la DEA en la sede diplomática y la suspensión de sus agentes mientras se profundizan las investigaciones sobre el alcance de la red.




