En República Dominicana y otros siete países, la mayoría de los conductores carece de seguro, pensión y estabilidad financiera.
México | 26 de febrero de 2026. –La mayoría de los conductores de Uber en América Latina enfrenta condiciones laborales precarias, carece de seguro y pensión, y depende de ingresos inestables para cubrir necesidades básicas, según un estudio elaborado por Uber en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El informe, realizado en 2024, recopiló información de más de 13.700 conductores en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana y México. Según los resultados, el 88 % de los conductores asegura no tener seguridad financiera, un problema atribuido en un 54 % a condiciones laborales inseguras y en un 34 % a dificultades económicas personales. Además, el 75 % de los conductores afirmó vivir con deudas, y solo el 30 % cotiza en algún sistema de pensiones, lo que refleja una significativa brecha en protección social.
En promedio, los conductores trabajan 19,3 horas semanales y perciben un ingreso promedio de 7,3 dólares por hora, sin considerar los costos operativos como combustible y mantenimiento del vehículo. La cifra varía según el país, llegando a 9 dólares por hora en Argentina, Chile y Costa Rica, mientras que en Ecuador y República Dominicana desciende a 5 dólares por hora. El BID advierte que cerca de dos tercios de los conductores dependen de estos ingresos para cubrir necesidades básicas, lo que evidencia la relevancia de esta actividad económica para la subsistencia de muchas familias.
“La plataforma ofrece inmediatez y liquidez, pero no necesariamente estabilidad. Este tipo de trabajos funcionan menos como una carrera profesional y más como un amortiguador frente a choques económicos o necesidades a corto plazo”, señaló el BID.
El estudio revela también que el trabajo en Uber está fuertemente masculinizado, con el 91 % de los conductores hombres, una edad promedio de 41 años y familias con 3,5 integrantes en promedio. Más de la mitad ha completado estudios universitarios o superiores (57 %), y un 8 % son personas migrantes, cifra que en Chile alcanza el 28 %.
Respecto a la motivación para incorporarse a la plataforma, aproximadamente dos tercios de los conductores destacan la flexibilidad de horarios como factor clave, mientras que el 76 % indicó que su principal razón fue generar mayores ingresos, aunque solo el 52 % considera que sus expectativas se cumplieron.
El informe del BID subraya que el trabajo en plataformas como Uber refleja un desafío más amplio en América Latina: la falta de protección social afecta a los trabajadores independientes, freelancers y pequeños emprendedores, quienes suelen quedar fuera de los sistemas de seguridad social tradicionales. Esta realidad plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y la estabilidad de las economías bajo demanda.
“El trabajo en plataformas ha sido presentado como un símbolo del futuro, pero refleja un presente marcado por ingresos inestables, redes de protección débiles y la necesidad constante de adaptarse”, concluye el BID.
El crecimiento de Uber en la región contrasta con la vulnerabilidad de sus conductores. La empresa, con sede en Estados Unidos, reportó 14.370 millones de dólares en ingresos en 2025, un aumento del 20 % respecto al año anterior, evidenciando el auge del sector a pesar de los desafíos laborales de quienes prestan el servicio.
Este estudio evidencia la necesidad de políticas públicas y regulaciones que protejan a los trabajadores de plataformas digitales, garantizando acceso a pensiones, seguros de salud y mejores condiciones laborales, en un contexto donde estas economías representan una fuente de ingresos esencial para millones de familias en América Latina.




