A pesar de la presencia inédita del mandatario en la sala, los jueces cuestionan la legalidad de ignorar la 14ª Enmienda; el presidente del tribunal, John Roberts, advierte que “aunque sea un mundo nuevo, es la misma Constitución”
WASHINGTON, EE. UU. | Miércoles 1 de abril de 2026. – En una audiencia que mantuvo al mundo político en vilo, la Corte Suprema de los Estados Unidos escuchó este miércoles los argumentos orales sobre el decreto del presidente Donald Trump que busca poner fin a la ciudadanía automática para hijos de indocumentados. Sin embargo, la estrategia del mandatario de asistir personalmente a la sesión parece no haber disuadido a los jueces, quienes lanzaron duros cuestionamientos a la base legal de su propuesta.

El procurador general, John Sauer, centró su defensa en el concepto de “domicilio” y “lealtad”, argumentando que los hijos de extranjeros temporales o ilegales no están verdaderamente bajo la “jurisdicción” de EE. UU. porque sus padres no tienen una residencia permanente ni una lealtad legal al país. Sauer llegó a afirmar que la interpretación actual de la Enmienda 14 es un “error histórico” que incentiva el llamado “turismo de nacimiento” y la entrada ilegal.
Resistencia desde el estrado
Incluso los jueces nominados por el propio Trump mostraron dudas. La jueza Amy Coney Barrett y el juez Neil Gorsuch cuestionaron la insistencia del Gobierno en que la ciudadanía dependa del estatus de los padres, calificando este enfoque como frágil. Por su parte, el presidente de la Corte, John Roberts, fue tajante al señalar que, si bien las circunstancias migratorias actuales son distintas a las del siglo XIX, “es la misma Constitución” la que rige, sugiriendo que un cambio de tal magnitud requeriría una reforma constitucional y no un simple decreto ejecutivo.
La defensa de la ACLU y el precedente Wong Kim Ark
Cecillia Wang, directora legal de la ACLU, argumentó ante los magistrados que la intención de los creadores de la Enmienda 14 tras la Guerra Civil fue precisamente establecer una regla de ciudadanía clara y universal para evitar la creación de una “subclase permanente” de personas nacidas en EE. UU. pero privadas de derechos. Wang recordó que el precedente de Wong Kim Ark (1898) ya resolvió que el lugar de nacimiento es el factor determinante, independientemente de la nacionalidad de los progenitores.
Impacto y expectativas
Mientras el debate se desarrollaba adentro, cientos de manifestantes se concentraron frente al edificio con pancartas que recordaban que incluso los hijos del presidente son descendientes de inmigrantes.
Para la comunidad dominicana, el escepticismo mostrado por los jueces representa un respiro temporal. Un fallo a favor de Trump no solo dejaría apátridas a miles de niños cada año, sino que invitaría a suposiciones discriminatorias sobre quién es “realmente” estadounidense, afectando la integración de la diáspora en estados clave como Nueva York, Florida y Massachusetts. Se espera que el tribunal emita su fallo definitivo antes de que finalice el periodo de sesiones en junio.




