Comunidades eclesiales y “curas villeros” en Argentina mantienen vigente el mensaje de una Iglesia volcada hacia los sectores excluidos
BUENOS AIRES. – Al cumplirse hoy el primer año del fallecimiento del papa Francisco, su legado pastoral continúa resonando con fuerza, especialmente en los barrios populares de Argentina. Bajo la premisa de una Iglesia “pobre y para los pobres”, diversas comunidades recordaron este martes la figura de Jorge Mario Bergoglio, quien antes de su pontificado fue un impulsor clave del trabajo sacerdotal en los asentamientos informales.
El mensaje de Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025, se mantiene vivo a través de la red de “curas villeros”, un movimiento que el entonces arzobispo de Buenos Aires consolidó al promover una presencia activa de la Iglesia en territorios marcados por la precariedad. Durante su labor en su país natal, Bergoglio respaldó la creación de parroquias y espacios pastorales en zonas vulnerables, una visión que posteriormente universalizó desde el Vaticano.

Homenajes en las barriadas
En sectores como la Villa 21-24, uno de los asentamientos más densamente poblados de la capital argentina, residentes y artistas locales conmemoraron la fecha con la creación de murales y actos comunitarios. Referentes eclesiales de la zona destacan que la herencia del pontífice argentino no es un concepto abstracto, sino que se manifiesta en una Iglesia abierta que prioriza a los sectores “descartados” de la sociedad.
El padre Lorenzo ‘Toto’ de Vedia señaló que la llegada de Francisco al papado permitió que la religiosidad popular de las villas fuera reconocida a nivel global. Por su parte, el padre Ignacio Blanco, del grupo Curas en Opción por las y los Pobres, resaltó que los gestos de austeridad del fallecido pontífice —como el uso de zapatos negros y su residencia en Santa Marta— fueron fundamentales para cambiar la forma en que la institución se vincula con los excluidos.
Continuidad institucional
Los líderes religiosos coinciden en que el camino trazado por Francisco tiene continuidad en el actual pontífice, León XIV. Según los sacerdotes consultados, el nuevo papa ha mostrado señales de seguir este legado social, aunque con un estilo propio y adaptado a las circunstancias actuales, sin limitarse a una repetición literal de las acciones de su predecesor.
A un año de su partida, la figura de Francisco ha sido adoptada por las barriadas populares no solo como un líder espiritual, sino como un referente cercano cuya obra sigue siendo el “espaldarazo” para quienes trabajan en la defensa de los derechos de los más necesitados.




