El as japonés de los Dodgers silenció a la ofensiva de San Francisco durante seis episodios, exhibiendo una potencia de 100 mph hasta el cierre de su actuación
SAN FRANCISCO. – La consistencia de Shohei Ohtani desde el montículo ha vuelto a ser la nota destacada en la rotación de los Dodgers de Los Ángeles. En su cuarta salida de la presente campaña, el diestro japonés brindó un recital de pitcheo en el Oracle Park, logrando blanquear a los Gigantes de San Francisco durante seis entradas completas. Esta labor le permitió reducir su promedio de carreras limpias a un minúsculo 0.38, una de las cifras más dominantes en el arranque de la temporada.

Ohtani realizó un total de 91 lanzamientos, mostrando una condición física envidiable al reservar su mayor potencia para el final. De las siete ocasiones en las que su recta tocó las 100 millas por hora, cinco ocurrieron durante el quinto y sexto capítulo, confirmando que el lanzador guardó energía para los momentos de mayor apremio.
Gestión de crisis y control absoluto
El enfrentamiento se tornó en un duelo de pitcheo de alta tensión, ya que el abridor de los Gigantes, Tyler Mahle, también se mostró intratable durante siete tramos. Ante la falta de apoyo ofensivo de su equipo, Ohtani trabajó con precisión quirúrgica; tras un primer episodio donde enfrentó tráfico en las bases con dos imparables, respondió retirando a los siguientes tres bateadores por la vía del ponche. A partir de ahí, impuso un ritmo arrollador retirando tres entradas de forma consecutiva sin permitir libertades.
La prueba de fuego llegó en el sexto acto. Con corredores en segunda y tercera base tras batazos de Matt Chapman y Rafael Devers, el japonés demostró su jerarquía. En lugar de ceder ante la presión, utilizó su repertorio de “sweepers” para abanicar a Casey Schmitt, logrando un ponche decisivo que celebró con efusividad antes de entregar la pelota al relevo.
Resultado tras la salida del abridor
Pese a la impecable labor del japonés, quien solo permitió cinco hits y no otorgó boletos en toda la noche, el destino del encuentro cambió tras su retiro del montículo. En la séptima entrada, el relevista Jack Dreyer no pudo contener el ataque de San Francisco y permitió un cuadrangular de tres carreras de Patrick Bailey, que terminó por romper la paridad en el marcador.




