El artista español busca fortalecer el vínculo entre sus herederos, procreados con tres madres distintas, fomentando la convivencia natural y sin intermediarios
MADRID. – El reconocido cantautor Alejandro Sanz se sinceró recientemente sobre su faceta más personal, compartiendo detalles de la estrecha relación que mantiene con sus cuatro hijos: Manuela, Alexander, Dylan y Alma. Durante una entrevista con el periodista Jordi Évole, el intérprete de “Amiga mía” reveló que ha instaurado una tradición inamovible para preservar la unidad familiar a pesar de sus complejas agendas.
Sanz explicó que, al menos una o dos veces por año, organiza viajes donde solo participan él y sus cuatro hijos, excluyendo a cualquier otra persona o personal de asistencia. “Me gusta viajar los cinco solos, yo con ellos y nadie más”, afirmó el cantante, subrayando que esta práctica busca fomentar una convivencia espontánea y auténtica que a menudo se pierde en la rutina de las figuras públicas.

Unión más allá de las fronteras
Uno de los mayores desafíos y orgullos del artista ha sido lograr que sus hijos se mantengan unidos, considerando que provienen de tres relaciones diferentes y residen en distintas ciudades. Manuela (24), hija de Jaydy Michel; Alexander (23), de Valeria Rivera; y Dylan (13) y Alma (11), fruto de su matrimonio con Raquel Perera, han logrado desarrollar un vínculo sólido gracias al empeño de su padre.
“He invertido muchas ganas en que ellos estuvieran muy unidos”, confesó Sanz, quien admitió que con sus hijos mayores no pudo compartir tanto tiempo de juego como hubiese querido, una lección que ha aplicado con los más pequeños y a través de estas escapadas familiares.
Regreso a la realidad
El artista también reflexionó sobre cómo la fama y los horarios estrictos de su carrera lo habían distanciado de la realidad. Según sus declaraciones, estos viajes sirven como un mecanismo de desconexión y aprendizaje mutuo. “Es una forma de que aprendamos los cinco a convivir de una forma más natural, sin ayuda de nadie y con cierta espontaneidad”, explicó.
Para el compositor, la paternidad sigue siendo su principal motor y fuente de inspiración, utilizando estos espacios de intimidad para redescubrir el placer de las cosas simples y asegurar que el legado de unión entre sus hijos perdure más allá de su carrera profesional.




