Al salir de Najayo, el exrecluso detalló su recorrido académico, reiteró su arrepentimiento y ofreció colaborar en procesos de reeducación penitenciaria
SANTO DOMINGO. — Mario José Redondo Llenas declaró que aprovechó las tres décadas de reclusión en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo‑Hombres para completar estudios en Derecho y recibir formación técnico‑agropecuaria. En una comparecencia al momento de su libertad, el exrecluso explicó que participó en programas educativos desde alfabetización hasta nivel universitario, actuó en ocasiones como facilitador de cursos y trabajó en proyectos productivos vinculados a la agropecuaria.

Redondo Llenas relató que los cursos y la práctica en labores agrícolas le permitieron desarrollar competencias técnicas y personales, y le ofrecieron herramientas para la reflexión y la reinserción. A la vez, subrayó con firmeza que la formación adquirida no pretende compensar ni borrar el daño causado por el homicidio por el cual fue condenado, y reiteró su “arrepentimiento profundo” hacia la víctima, sus familiares y la sociedad en general.
El exrecluso indicó que su salida obedece al cumplimiento de la pena y al trámite legal que verificó el cómputo del tiempo privativo de libertad. Señaló tres principios que guiarán su conducta: arrepentimiento, respeto y vocación de servicio. Añadió que, cuando las circunstancias lo permitan, se pondrá a disposición de espacios académicos, instituciones penitenciarias y organizaciones que consideren que su experiencia puede aportar a la mejora de los programas de reeducación y reinserción.
En la comparecencia, Redondo Llenas destacó el rol de los programas educativos del sistema penitenciario en su proceso: desde alfabetización hasta asignaturas de carácter profesional y jurídico. Afirmó que, además de ser alumno, ejerció funciones de apoyo a la formación de otros internos, y sostuvo que la dedicación al trabajo productivo —en particular en actividades agrícolas— le permitió comprender la utilidad del trabajo como elemento rehabilitador.
Especialistas y actores del sector penitenciario señalan que la formación dentro de las cárceles puede contribuir a la reducción de la reincidencia y al fortalecimiento de la reinserción, pero advierten que la educación no sustituye la exigencia de reparación y memoria hacia las víctimas. Organizaciones civiles consultadas recuerdan que cualquier participación pública de exreclusos vinculados a crímenes de alto impacto debe manejarse con sensibilidad y bajo criterios técnicos que prioricen a las víctimas.
Redondo Llenas agradeció el acompañamiento de su familia, educadores, personal penitenciario y comunidades de fe durante su proceso de reeducación. Salió del centro penitenciario acompañado de su abogado, familiares y su hijo, luego de que el juez de la Ejecución de la Pena ordenara la libertad tras el cómputo de la pena.
De cara al futuro, el exrecluso planteó su intención de mantener una conducta que evidencie su compromiso y de colaborar —si es solicitado— en iniciativas orientadas a la prevención del delito y la formación profesional de privados de libertad. Las autoridades penitenciarias y académicas definirán si reciben su testimonio en espacios públicos o formativos, tomando en cuenta protocolos de protección a las víctimas y criterios de seguridad institucional.
La liberación de Redondo Llenas revive el debate público sobre la rehabilitación en centros penitenciarios, la reparación a víctimas y la conveniencia de integrar testimonios de exreclusos en programas educativos. Voces del ámbito jurídico y de derechos humanos insisten en que cualquier participación debe garantizar transparencia, responsabilidad y priorizar la dignidad de las víctimas y sus familias.




