Berlín, Alemania | 20 de febrero de 2026. – La presencia de Amanda Seyfried en la rueda de prensa de la Berlinale ha marcado uno de los hitos informativos del festival. Al presentar su largometraje más reciente, “The Testament of Ann Lee”, la actriz estadounidense ofreció un profundo análisis sobre el estado actual de la industria, asegurando que el éxito de taquilla actual está íntimamente ligado a una representación más honesta y necesaria de las vivencias de la mujer.

Frente a la prensa internacional, Seyfried vinculó la masiva asistencia a las salas con el cambio de enfoque en los guiones actuales:
“Las mujeres están acudiendo al cine porque estamos haciendo películas para mujeres”.
La intérprete sostuvo que tanto su nuevo filme como “The Housemaid” han logrado capturar el interés de una audiencia que busca ver reflejada la fuerza de carácter, la autonomía y la lucha constante por la igualdad y la seguridad en el mundo contemporáneo.

Un rodaje extremo: Calidad frente a la adversidad
Seyfried reveló detalles inéditos sobre la producción de “The Testament of Ann Lee”, calificándola como el reto más extenuante de su trayectoria. A pesar de contar con un presupuesto reducido de apenas 10 millones de dólares, el equipo logró una pieza de alta atmósfera cinematográfica en un tiempo récord de 34 días.

La actriz describió cómo el equipo debió sobreponerse a condiciones meteorológicas hostiles, alternando entre lluvias intensas y calores sofocantes. Para Seyfried, este sacrificio profesional es parte de su nuevo criterio de selección: ahora solo se embarca en proyectos que le exijan aprender algo nuevo sobre sí misma y que posean una visión artística lo suficientemente clara como para justificar el tiempo que debe pasar lejos de su hogar y de sus hijos.
El fenómeno de Ann Lee: Entre la fe y la historia
La película profundiza en la vida de una misionera inglesa del siglo XVIII que, tras dejar su natal Manchester, se convirtió en la líder de la Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición de Cristo, conocidos históricamente como los “shakers”. Este movimiento, que llegó a congregar a más de 6,000 seguidores en Estados Unidos, es retratado en el filme desde una perspectiva humana y compleja.
Tanto Seyfried como la directora noruega Mona Fastvold aclararon que, aunque no son personas religiosas, abordaron el proyecto con una mentalidad abierta y un respeto absoluto por la historia. La actriz enfatizó que su labor no es juzgar, sino entender la psique de su personaje. Al respecto, se señaló que Seyfried no está de acuerdo con su personaje, ni lo tiene que estar, pero realmente cree que Ann Lee encontró consuelo y fortaleza en su fe, permitiendo así una interpretación llena de matices sobre la resiliencia y la espiritualidad.




