La nave Orion ingresa a la esfera de influencia lunar y supera el punto donde la gravedad del satélite ejerce mayor atracción que la de la Tierra; la tripulación observa por primera vez con ojos humanos la Cuenca Oriental completa
Santo Domingo, RD | Lunes 6 de abril de 2026.- Los astronautas de la misión Artemis II han iniciado este lunes la fase final de su aproximación a la Luna, alcanzando el punto de inflexión donde la gravedad lunar ejerce una atracción mayor sobre la nave que la gravedad de la Tierra. Según informó la NASA, la cápsula Orion ingresó a la denominada “esfera de influencia lunar” alrededor de las 04:42 GMT, preparándose para el primer sobrevuelo tripulado al satélite natural desde 1972.

En esta etapa del viaje, la misión se encuentra a unos 63,000 kilómetros de la superficie lunar y a unos 374,000 kilómetros de nuestro planeta. Durante el trayecto, la tripulación —integrada por los estadounidenses Christina Koch, Reid Wiseman y Victor Glover, junto al canadiense Jeremy Hansen— logró capturar imágenes de la Cuenca Oriental, un enorme cráter parecido a una diana. La agencia espacial destacó que esta misión marca la primera vez que toda la cuenca ha sido vista directamente por ojos humanos.
“Anoche tuvimos nuestra primera vista de la cara oculta de la Luna, y fue absolutamente espectacular”, afirmó la astronauta Christina Koch durante una transmisión directa desde el espacio. A diferencia de las misiones Apolo, que sobrevolaban a unas 70 millas de la superficie, Artemis II se mantendrá a poco más de 4,000 millas en su mayor aproximación. Esta distancia permitirá a los astronautas, quienes han recibido formación especializada en geología, observar y fotografiar la superficie completa y circular de la Luna, incluyendo regiones inexploradas cercanas a ambos polos.
El comandante de la misión, Reid Wiseman, reportó que la moral a bordo es alta tras completar pruebas de pilotaje manual y revisar los planes de observación científica para identificar accidentes geográficos como antiguos flujos de lava. Wiseman compartió además un momento personal emotivo al poder comunicarse con sus hijas desde el espacio profundo: “Estamos aquí arriba, tan lejos, y por un momento volví a reunirme con mi pequeña familia; fue simplemente el momento más grande de toda mi vida”, confesó.
La misión cuenta con el respaldo histórico de figuras como Charles Duke, uno de los últimos hombres en caminar sobre la Luna en 1972, quien envió un mensaje de aliento a la tripulación para “perpetuar el legado de Apolo”. Este sobrevuelo es un paso fundamental en el plan a largo plazo de la NASA para establecer una base permanente en el satélite, con el objetivo final de un alunizaje tripulado programado para el año 2028.





