El rotavirus afecta principalmente a niños y lactantes, registrando un aumento constante de casos desde principios de año
NUEVA YORK. – Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y diversas autoridades de salud han emitido una alerta ante la rápida propagación del rotavirus, un virus estomacal altamente contagioso que impacta con mayor severidad a bebés y niños pequeños. Según los datos oficiales, las tasas de infección han mantenido una tendencia al alza en gran parte de los Estados Unidos desde el pasado mes de enero.

El cuadro clínico de esta afección se caracteriza por vómitos frecuentes, fiebre y diarrea acuosa. Los especialistas advierten que estos síntomas pueden persistir hasta por una semana, lo que genera un riesgo elevado de deshidratación severa, condición que frecuentemente requiere hospitalización para la administración de fluidos.
Situación en la región y el resto del país
En la Región 2, que comprende los estados de Nueva York y Nueva Jersey, la actividad del virus ha mostrado una ligera disminución en las últimas semanas tras alcanzar niveles máximos a inicios de 2026. No obstante, los monitoreos realizados por el proyecto Wastewater Scan (de las universidades de Stanford y Emory) indican que las tasas de contagio continúan en aumento en las regiones del Medio Oeste y el Oeste del país.
Estadísticamente, el rotavirus provoca anualmente en territorio estadounidense más de 400,000 consultas médicas, 200,000 visitas a salas de emergencia y unas 70,000 hospitalizaciones, con un saldo de entre 20 y 60 fallecimientos.
Recomendaciones y tratamiento
Debido a que no existe un medicamento antiviral específico para tratar esta infección, el manejo médico se enfoca en el alivio de los síntomas y la prevención de la deshidratación. Las autoridades recomiendan el consumo abundante de líquidos y el uso de soluciones de rehidratación oral disponibles en farmacias.
Asimismo, los organismos de salud enfatizan la importancia de la vacunación, herramienta que desde su introducción en 2006 ha logrado reducir significativamente la incidencia y gravedad de la enfermedad. Se insta a los padres y cuidadores a mantener las medidas de higiene básicas y acudir a centros asistenciales ante los primeros signos de deshidratación en menores.




