Ottawa respondió con gravámenes sobre unos US$20,000 millones en bienes estadounidenses, una medida que alcanza desde acero y equipos agrícolas hasta alimentos, ropa, cosméticos y productos de uso cotidiano.
Ottawa.– Canadá anunció una nueva ronda de aranceles de represalia contra Estados Unidos, aplicados a aproximadamente US$20,000 millones en productos estadounidenses, en medio de una creciente confrontación comercial entre ambos países.

Las medidas incluyen gravámenes sobre acero, productos lácteos, electrodomésticos y equipos agrícolas, pero también abarcan numerosos artículos de consumo cotidiano, entre ellos mariscos, quesos, ropa, cosméticos y papel higiénico.
Algunos de los productos afectados enfrentarán aranceles de hasta un 50 %, aumentando las preocupaciones sobre el impacto que una prolongación de la disputa podría tener sobre empresas, cadenas de suministro y consumidores de ambos países.
Canadá responde a medidas de Trump
La decisión canadiense se produce después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, impusiera durante el fin de semana aranceles del 50 % a productos procedentes de Canadá, tras el fracaso de las negociaciones comerciales entre Washington y Ottawa.
La respuesta marca una nueva etapa en las tensiones entre dos países que mantienen una de las relaciones comerciales más importantes del mundo y que históricamente han sido estrechos aliados políticos y económicos.
Una prolongación del enfrentamiento podría traducirse en mayores costos de importación, presiones sobre los precios y dificultades adicionales para sectores productivos que dependen del intercambio comercial entre ambas economías.
Carney acusa a Washington de intentar perjudicar industrias canadienses
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, endureció su posición frente a Washington y acusó al Gobierno estadounidense de intentar subordinar económicamente a su país.
Carney sostuvo que las políticas comerciales estadounidenses buscan afectar sectores estratégicos y llegó a acusar a Washington de pretender “destruir industrias” canadienses.
La nueva confrontación ocurre, además, a menos de tres meses de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, por lo que sus posibles efectos sobre precios, empresas y consumidores podrían adquirir también relevancia política.
Con la entrada en vigor de las represalias canadienses, la disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá se amplía ahora a productos industriales, agropecuarios y de consumo masivo, aumentando la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones económicas entre ambos países.




