Pekín calificó la medida de unilateral y proteccionista, advirtió que evaluará una respuesta y reiteró que las guerras comerciales no benefician a ninguna de las partes.
Pekín.– El Gobierno de China acusó este lunes a Estados Unidos de utilizar políticamente el tema del trabajo forzoso para justificar la imposición de nuevos aranceles a productos procedentes de decenas de países y regiones, una decisión que calificó de “unilateral” y “proteccionista”.
La reacción de Pekín se produjo luego de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos anunciara un nuevo paquete de gravámenes a importaciones provenientes de 60 países y regiones, bajo el argumento de que estos no han adoptado medidas suficientes para impedir el ingreso de bienes elaborados mediante trabajo forzoso.

EFE/EPA/ANDRES MARTINEZ CASARES
Las nuevas disposiciones establecen un esquema de aranceles diferenciados. Un primer grupo de economías estará sujeto a un gravamen adicional del 10 %, mientras que un segundo grupo, integrado por China continental y Hong Kong, enfrentará aranceles del 12.5 %.
Un portavoz del Ministerio de Comercio chino rechazó la decisión y afirmó que Washington ha recurrido reiteradamente a este tema como herramienta de presión comercial.
“Durante mucho tiempo Estados Unidos ha manipulado políticamente la cuestión del trabajo forzoso. Esta vez ha iniciado una investigación e impuesto aranceles unilaterales adicionales alegando este motivo”, declaró el funcionario.
El portavoz recordó además que, durante las consultas económicas bilaterales entre ambos países, Estados Unidos había expresado que los aranceles de sustitución aplicados a productos chinos no superarían el 20 %.
Asimismo, señaló que las contramedidas adoptadas por China en respuesta a la primera ronda de los llamados aranceles sobre el fentanilo y los gravámenes recíprocos continúan vigentes.
“China seguirá de cerca y evaluará exhaustivamente las próximas medidas de Estados Unidos, y se reserva el derecho de adoptar todas las medidas necesarias”, advirtió el portavoz, quien también instó a Washington a “corregir sus prácticas erróneas”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China ya había expresado su desacuerdo con la decisión estadounidense el pasado viernes.
En esa ocasión, el portavoz Lin Jian sostuvo que “las guerras arancelarias y comerciales no benefician a ninguna de las partes”, al insistir en la necesidad de mantener el diálogo económico entre ambas potencias.
Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China alcanzaron uno de sus momentos más críticos el año pasado, cuando ambos países llegaron a imponerse aranceles recíprocos superiores al 100 %, situación que derivó en un embargo comercial de facto antes de que se alcanzaran posteriores treguas.
Pese a la reanudación de los canales de diálogo económico tras la visita de Estado del presidente estadounidense, Donald Trump, a China en mayo, la relación bilateral continúa marcada por desacuerdos en materia de comercio, controles tecnológicos, exportación de tierras raras, Taiwán y restricciones a empresas chinas.




