Pekín se opone a las amenazas de Washington de intensificar la presión sobre La Habana tras el conflicto en Irán; Rusia destaca el papel estabilizador de su alianza con el gigante asiático
El Gobierno de China reafirmó su apoyo estratégico a la República de Cuba y denunció formalmente las prácticas de “diplomacia coercitiva” ejercidas por los Estados Unidos. A través del portavoz del Ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, Pekín manifestó su firme oposición a la injerencia externa en los asuntos de la isla, asegurando que respaldará a La Habana en la salvaguardia de su soberanía nacional.

Este posicionamiento surge como respuesta a las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien sugirió que su administración podría endurecer la presión política y económica sobre Cuba una vez se resuelva el actual conflicto bélico en Irán. Actualmente, Washington mantiene un bloqueo petrolero que ha impactado severamente la estabilidad energética del país caribeño.
Postura de Cuba y cooperación bilateral
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reiterado la disposición de su Gobierno a mantener un diálogo con Estados Unidos, siempre que este se fundamente en el respeto mutuo y la igualdad soberana. Díaz-Canel rechazó de manera tajante cualquier condicionamiento externo o exigencia de cambio en el sistema de gobierno de la nación.
En los últimos meses, China ha consolidado su rol como aliado clave de Cuba mediante el rechazo sistemático a las medidas unilaterales impuestas por Washington, el suministro constante de ayuda alimentaria y el fortalecimiento de los lazos comerciales y técnicos en diversos sectores estratégicos en el marco de su cooperación económica.
Eje diplomático Pekín-Moscú
La reafirmación del apoyo a Cuba coincide con la visita oficial a China del ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Durante su encuentro con el presidente Xi Jinping, Lavrov destacó que la relación entre Rusia y China desempeña un “papel estabilizador” fundamental en el complejo panorama de los asuntos mundiales actuales.
Ambas potencias coinciden en la defensa de un orden multilateral y en el rechazo a las presiones económicas unilaterales, consolidando un bloque de influencia frente a las políticas exteriores de Washington en regiones como el Caribe y Oriente Medio.




