La disminución de compradores procedentes de territorio haitiano y las lluvias recientes han reducido las operaciones del mercado de Mal Paso, donde algunos vendedores reportan pérdidas de hasta un 60 % en sus ventas.
Jimaní, República Dominicana. – La violencia de las bandas armadas en Haití comienza a reflejarse en la actividad económica del mercado binacional de Mal Paso, en la provincia Independencia, donde comerciantes dominicanos enfrentan una menor demanda de productos debido a las dificultades que tienen los compradores haitianos para trasladarse hasta la frontera.

Aunque el intercambio comercial continúa desarrollándose, la cantidad de clientes que llega desde localidades alejadas, especialmente Puerto Príncipe, ha disminuido. Algunos vendedores estiman que sus ventas se han reducido entre un 50 % y un 60 %, mientras otros aseguran que sus negocios mantienen operaciones relativamente estables.
La situación se ha complicado por las precipitaciones registradas durante los últimos días, que también han afectado la movilidad de compradores, transportistas y trabajadores vinculados al intercambio de mercancías.
La violencia limita la llegada de compradores
Una parte importante de la actividad comercial de Jimaní depende de ciudadanos haitianos que cruzan la frontera para abastecerse de alimentos y otros artículos de consumo.
Sin embargo, la presencia de grupos armados en determinadas rutas de Haití ha generado dificultades para quienes necesitan desplazarse desde Puerto Príncipe y otras comunidades hacia el mercado.
Manuel Féliz, comerciante con 12 años de experiencia en la zona, explicó que los clientes residentes en localidades próximas a la frontera continúan realizando sus compras, pero muchos de los que anteriormente viajaban desde la capital haitiana han dejado de acudir por razones de seguridad.
Esta reducción de compradores ha impactado sus ingresos, aunque aseguró que mantiene su establecimiento abierto y continúa vendiendo a quienes logran llegar.
Lluvias y menor demanda afectan las operaciones
El mercado de Mal Paso tiene sus jornadas de mayor actividad los lunes y jueves, cuando comerciantes y compradores de ambos países se reúnen para realizar operaciones de intercambio.
No obstante, las condiciones meteorológicas recientes han contribuido a disminuir la circulación de personas y mercancías.

Oclidis Alberto Pérez, supervisor del mercado con más de dos décadas de experiencia, indicó que la menor afluencia de clientes ha provocado una desaceleración de las ventas e incluso reducciones en los precios de determinados productos.
Entre las mercancías que habitualmente adquieren los compradores haitianos figuran huevos, embutidos, pastas alimenticias, artículos desechables y otros productos de uso cotidiano.
A pesar de las dificultades, ciudadanos procedentes de Fond Parisien, Croix-des-Bouquets y Puerto Príncipe continúan participando en las actividades comerciales, aunque con una presencia inferior a la habitual.
Trabajadores informales también sienten el impacto
Las consecuencias de la reducción comercial no se limitan a los propietarios de establecimientos. Los trabajadores que obtienen ingresos mediante la carga y descarga de camiones también enfrentan una disminución de sus oportunidades laborales.
La menor circulación de vehículos de transporte significa menos jornadas de trabajo para quienes dependen de estas actividades para cubrir sus necesidades diarias.
Philiph Toussaint, ciudadano haitiano que trabaja movilizando mercancías en el mercado, explicó que la falta de movimiento comercial dificulta conseguir dinero para comprar alimentos.
El trabajador señaló que permanece en las inmediaciones de Mal Paso y evita desplazarse hacia zonas haitianas donde existe presencia de grupos delictivos.
Otros empleados dedicados a labores similares también confirmaron que las lluvias han reducido la llegada de camiones y, por consiguiente, la disponibilidad de trabajo.
Comerciantes mantienen sus negocios abiertos
Pese al panorama de inseguridad del lado haitiano, las operaciones comerciales en Jimaní no se han detenido.
Fernando Méndez, vendedor con ocho años de experiencia, señaló que los enfrentamientos registrados en Croix-des-Bouquets han generado dificultades para el tránsito de mercancías, aunque los vehículos continúan circulando cuando las condiciones de acceso lo permiten.
El comerciante reconoció que existe preocupación por los acontecimientos en Haití, pero aseguró que las actividades en el mercado se desarrollan sin un ambiente generalizado de temor.
Los vendedores también destacaron la presencia de las autoridades dominicanas, entre ellas el Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza, la Dirección General de Aduanas y la Dirección General de Migración, que realizan labores de vigilancia y control en la zona.
Sin embargo, algunos comerciantes identificaron los inconvenientes en los trámites aduanales y las dificultades de circulación en territorio haitiano como factores adicionales que afectan sus operaciones.
Intercambio comercial mantiene importancia económica
La frontera de Jimaní constituye uno de los puntos utilizados para la comercialización de productos dominicanos hacia Haití, mercado que continúa teniendo participación en las exportaciones nacionales.
Entre enero y septiembre de 2026, diez productos concentraron el 56.6 % de las exportaciones dominicanas destinadas al país vecino, destacándose las barras de hierro, el cemento y la harina de trigo.
Según los datos publicados, por la vía de Jimaní se canalizaron operaciones superiores a los 250 millones de dólares, equivalentes al 5 % de las exportaciones hacia Haití durante ese período.
La reducción de compradores en Mal Paso evidencia las repercusiones que las dificultades de seguridad y transporte en Haití están teniendo sobre las actividades económicas de la frontera dominicana, donde los comerciantes continúan operando con distintos niveles de ventas.




