El secretario de Guerra, Pete Hegseth, cuestionó la legitimidad y el estado físico de Mojtaba Jameneí tras la difusión de un mensaje oficial que no incluyó registros de audio ni video.
Washington | Viernes 13 de marzo de 2026. – El Gobierno de los Estados Unidos, a través de su secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró este viernes que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, se encuentra herido y posiblemente desfigurado. Estas declaraciones surgen tras los ataques aéreos que marcaron el inicio de la ofensiva de Washington e Israel, operativos en los que también falleció su padre y predecesor, Alí Jameneí.

Durante una comparecencia ante la prensa, Hegseth puso en duda la capacidad de mando del sucesor, señalando como sospechoso el hecho de que su primer comunicado oficial fuera emitido únicamente de forma escrita. «Irán tiene cámaras y grabadoras ¿por qué emite un comunicado escrito? Creo que sabemos por qué», afirmó el jefe del Pentágono, sugiriendo que el estado físico del mandatario le impide mostrarse públicamente.
Desafío diplomático y militar
En su primer pronunciamiento como máxima autoridad política y religiosa, Mojtaba Jameneí mantuvo una postura beligerante pese a las versiones sobre su estado de salud. En un texto leído por una presentadora de la televisión estatal iraní, el líder ordenó mantener cerrado el estratégico Estrecho de Ormuz y lanzó amenazas directas contra las bases estadounidenses estacionadas en Oriente Medio, asegurando que las muertes registradas en el conflicto serán vengadas.
Por su parte, el Pentágono desestimó la autoridad de Jameneí, acusándolo de carecer de legitimidad popular. Hegseth recordó las acciones represivas contra manifestantes a finales del año pasado como prueba de la inestabilidad interna del régimen, antes del estallido formal de las hostilidades el pasado 28 de febrero.
Control de rutas estratégicas
La orden de cierre del Estrecho de Ormuz representa uno de los puntos de mayor tensión en el conflicto actual, dado que es la vía principal para el transporte marítimo de hidrocarburos a nivel global. El Gobierno estadounidense interpreta este llamado como una muestra de “desesperación” por parte de un liderazgo que, según sus servicios de inteligencia, se encuentra diezmado y oculto tras la pérdida de gran parte de la cúpula religiosa y familiar en los bombardeos.
Mientras la guerra prosigue, la falta de una prueba de vida fehaciente del nuevo líder supremo alimenta la incertidumbre sobre el futuro del mando en la República Islámica y la posible evolución de las estrategias de combate en la región.




