La sequía mantiene bajo presión a los lagos Powell y Mead, reservas estratégicas del río Colorado de las que dependen millones de personas en siete estados.
Los Ángeles.– Los niveles de agua de algunos de los principales embalses de Estados Unidos han descendido hasta mínimos no registrados en décadas, en medio de una prolongada sequía que genera preocupación por el abastecimiento de agua y la producción de energía hidroeléctrica en el oeste y suroeste del país.

Uno de los casos más preocupantes es el lago Powell, el segundo embalse más grande de Estados Unidos, cuyo nivel se situó en las últimas horas alrededor de los 3,500 pies, según datos de la Oficina de Recuperación de Estados Unidos (USBR).
La cifra se acerca a niveles considerados críticos para la operación de la infraestructura hidroeléctrica. Solo durante el último mes, el nivel del embalse descendió aproximadamente 3.8 pies, equivalentes a 1.1 metros.
Un estudio realizado por la agencia estadounidense en julio había advertido que las reservas del lago Powell corrían el riesgo de aproximarse a los 3,490 pies, un nivel que comprometería su capacidad para generar electricidad.
Lago Mead también registra fuerte descenso
La situación también afecta al lago Mead, considerado el embalse más grande del país y otra de las principales reservas vinculadas al río Colorado.
Sus niveles se situaron en aproximadamente 1,039 pies, tras registrar una disminución de unos 23 pies, equivalentes a siete metros, desde principios de año.
La red integrada de reservas se encuentra en su nivel más bajo desde 1957, reflejando la magnitud de la presión que enfrenta el sistema hídrico de la región.
La disminución se produce en medio de una temporada excepcional de sequía en el oeste y suroeste estadounidense, donde millones de personas dependen directamente de las aguas del río Colorado.
Siete estados dependen del río Colorado
La situación tiene especial relevancia para Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming, estados que utilizan el sistema del río Colorado para cubrir parte de sus necesidades de abastecimiento.
Además del suministro de agua para hogares, agricultura y otras actividades económicas, los embalses Powell y Mead constituyen piezas importantes de la infraestructura energética regional.
Ambas presas producen energía hidroeléctrica para millones de personas, por lo que una reducción significativa de su capacidad de generación podría obligar a recurrir con mayor intensidad a fuentes alternativas de electricidad.
Ese escenario podría traducirse en mayores costos energéticos y una mayor dependencia de fuentes potencialmente más contaminantes.
La evolución de los niveles de ambos embalses mantiene la atención de las autoridades ante el riesgo de que la persistencia de la sequía profundice las dificultades para garantizar el suministro de agua y electricidad en una amplia zona de Estados Unidos.




