Las autoridades buscan reunificar con sus familias a los niños que llegaron sin acompañantes desde Marruecos, mientras los centros de acogida permanecen saturados y la legislación impide devoluciones sin garantías de protección.
Ceuta, España.– Cientos de niños y adolescentes migrantes no acompañados permanecen en una situación de incertidumbre en Ceuta, luego de la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos registrada a finales de julio, una crisis que ha desbordado la capacidad de acogida de la ciudad autónoma española.

Aunque la mayoría de quienes cruzaron la frontera regresaron a Marruecos en las primeras 48 horas, numerosos menores permanecieron en territorio español. Hasta esta semana, las autoridades habían identificado a 1,527 menores extranjeros, mientras organizaciones que trabajan sobre el terreno advierten que la cifra podría ser mayor debido a que todavía hay jóvenes pendientes de identificación.
La situación ha sido calificada como una “emergencia humanitaria” por autoridades locales y organizaciones de protección a la infancia, ante la presencia de menores que duermen en calles y playas y dependen de la asistencia de vecinos y entidades sociales para alimentarse.
Centros de acogida desbordados
El procedimiento establece que los menores no acompañados deben ingresar al sistema de protección, pero la capacidad disponible en Ceuta resulta insuficiente frente a la magnitud de las llegadas.
Organizaciones que trabajan con los jóvenes han advertido además sobre la presencia de niñas en condiciones de especial vulnerabilidad. Algunos menores aseguran haber abandonado Marruecos debido a situaciones de violencia familiar, falta de oportunidades y otras circunstancias que dificultarían un eventual retorno.

La especialista en migraciones de Save the Children, Jennifer Zuppiroli, explicó a BBC Mundo que muchos permanecen en las calles mientras esperan completar los procedimientos necesarios para ingresar al sistema de acogida.
España y Marruecos buscan reunificar a los menores con sus familias
Los gobiernos de España y Marruecos han manifestado su intención de trabajar para que los menores puedan regresar con sus familias, siempre que existan las condiciones necesarias.
El ministro español de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, señaló que Madrid mantiene conversaciones con las autoridades marroquíes para avanzar en los procesos de reunificación familiar.
Sin embargo, la devolución de los menores no puede realizarse de manera automática ni colectiva.
La legislación española y los convenios internacionales de protección de la infancia obligan a evaluar individualmente cada caso y garantizar que el retorno no exponga al menor a situaciones de abandono, violencia o vulnerabilidad.
Entre otros requisitos, las autoridades deben comprobar la identidad del niño, localizar a sus familiares y determinar si existe un entorno adecuado y seguro para recibirlo.
Además, el menor tiene derecho a asistencia jurídica, información comprensible sobre el procedimiento y a ser escuchado antes de que se adopte una decisión.
El precedente que limita las devoluciones
La situación adquiere mayor complejidad debido a precedentes judiciales en España. El Tribunal Supremo declaró ilegal la devolución de un grupo de menores marroquíes que habían llegado a Ceuta durante la crisis migratoria de 2021, reforzando la obligación de garantizar procedimientos individualizados.
El retorno únicamente puede concretarse cuando se comprueba que la reunificación familiar es viable y segura o cuando las autoridades del país de origen garantizan que el menor será recibido adecuadamente por su sistema de protección.
En los casos donde estas condiciones no puedan demostrarse, los jóvenes deberán permanecer bajo protección en España.
Traslados a otras regiones generan debate político
Ante la saturación de Ceuta, el Gobierno español contempla trasladar gradualmente a los menores cuyo retorno no sea posible hacia otras comunidades autónomas con capacidad disponible.
La medida ha generado diferencias políticas. Mientras algunos sectores defienden una distribución coordinada de los menores por el territorio español, otros mantienen su oposición a recibirlos.
La crisis vuelve a colocar en el centro del debate europeo la gestión de los menores migrantes no acompañados, especialmente en territorios fronterizos como Ceuta, Melilla y las Islas Canarias.
Mientras las autoridades españolas y marroquíes buscan una salida, cientos de niños continúan esperando una decisión que determinará su futuro, en medio de un complejo escenario donde convergen la presión migratoria, las obligaciones legales, la protección de la infancia y las tensiones políticas.



