Las autoridades estadounidenses confiscaron 90 cargamentos de combustible valorados en aproximadamente 2.8 millones de dólares, por presuntas violaciones a las sanciones comerciales impuestas a una empresa cubana.
Miami, Estados Unidos. – 8 de octubre de 2026. Las autoridades de Estados Unidos anunciaron el decomiso de más de 600,000 galones de biodiésel, equivalentes a aproximadamente 2.2 millones de litros, que tenían como destino Cuba y cuyo valor estimado asciende a 2.8 millones de dólares.

La operación fue ejecutada por agencias del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que identificaron un total de 90 cargamentos presuntamente destinados a Enetec, una compañía cubana sancionada por el Gobierno estadounidense.
De acuerdo con la información ofrecida durante una conferencia de prensa en Miami, 71 de los envíos fueron interceptados en el puerto de Port Everglades, en Florida, mientras que los 19 restantes procedían del puerto de Houston, en Texas.
Las autoridades investigan si estas operaciones comerciales constituyeron una violación de las restricciones económicas impuestas por Washington contra entidades vinculadas al Gobierno cubano.
Empresa destinataria figura en lista de sanciones estadounidenses
El agente especial José R. Figueroa, responsable de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Miami, explicó que los cargamentos estaban dirigidos presuntamente a Enetec, una compañía dedicada al comercio mayorista de combustibles y lubricantes.
Según las autoridades estadounidenses, esta empresa fue sancionada el 11 de julio de 2026 por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependencia del Departamento del Tesoro.
Washington vincula a Enetec con el Gobierno cubano, por lo que las operaciones comerciales con esta entidad están sujetas a restricciones.

“Es un intento deliberado para socavar las sanciones de EE. UU. y todo eso está en este momento bajo investigación”, manifestó Figueroa durante la conferencia de prensa.
El funcionario no identificó a las empresas exportadoras involucradas ni ofreció detalles sobre posibles responsabilidades individuales.
Investigación comenzó en septiembre
Las autoridades informaron que la operación se inició en septiembre, cuando comenzaron a detener los envíos de combustible que presuntamente tenían como destino la compañía sancionada.
En las investigaciones participaron la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio.
Estas instituciones trabajan para determinar el origen de los cargamentos, las empresas involucradas y las posibles infracciones a las regulaciones estadounidenses sobre exportaciones.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre arrestos relacionados con el caso ni han precisado si se presentarán cargos judiciales contra los responsables de los envíos.
Decomiso ocurre en medio de la crisis energética de Cuba
La confiscación se produce mientras Cuba enfrenta una grave crisis económica y energética, caracterizada por la escasez de productos básicos, dificultades en el suministro de combustible y apagones frecuentes.
El sistema eléctrico cubano atraviesa problemas relacionados con el deterioro de sus centrales de generación y la insuficiencia de combustibles necesarios para mantener las operaciones.
La situación se ha agravado durante 2026, en medio del endurecimiento de las sanciones estadounidenses y las restricciones sobre el suministro de petróleo hacia la isla.
Desde enero, la administración del presidente Donald Trump ha intensificado las medidas dirigidas a limitar determinadas operaciones comerciales con Cuba y con empresas que mantienen relaciones económicas con su Gobierno.
Estas restricciones se producen en un contexto de dificultades para la población cubana, que enfrenta interrupciones recurrentes del servicio eléctrico y limitaciones en el acceso a bienes esenciales.
Estados Unidos asegura que no busca impedir la ayuda humanitaria
Durante la conferencia de prensa, Figueroa afirmó que las medidas de control están dirigidas a hacer cumplir las sanciones comerciales y no a obstaculizar las operaciones autorizadas.
El funcionario sostuvo que las autoridades estadounidenses no pretenden interferir con el comercio legítimo ni con el envío de asistencia humanitaria hacia Cuba.
La investigación continuará para establecer si los cargamentos de biodiésel fueron enviados mediante operaciones destinadas a evadir las restricciones económicas estadounidenses.
El decomiso de los 90 cargamentos representa una nueva actuación de Washington en la aplicación de su política de sanciones hacia Cuba, en momentos en que la isla enfrenta importantes dificultades para garantizar el abastecimiento energético.




