Las gasolinas y el gasoil registrarán alzas de entre RD$7.00 y RD$9.00 para la semana del 11 al 17 de abril, mientras el GLP y el Gas Natural se mantienen congelados.
Santo Domingo. — El Gobierno dominicano anunció un reajuste en los precios de la mayoría de los combustibles para la semana correspondiente del 11 al 17 de abril de 2026. La medida responde a la persistente presión en el mercado internacional del petróleo derivada de la guerra en Medio Oriente, situación que ha generado una alta volatilidad en los precios del crudo a nivel global.

Para mitigar el impacto directo del conflicto internacional en los consumidores locales, las autoridades dispusieron un subsidio extraordinario de RD$1,793 millones. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) indicó que, sin esta intervención estatal, los precios habrían alcanzado niveles críticos, con la gasolina premium superando los RD$365.00 y el gasoil óptimo alcanzando los RD$400.00 por galón.
Nuevos precios de los hidrocarburos
A partir de este sábado, los combustibles se comercializarán bajo los siguientes costos:
- Gasolina Premium: RD$314.10 por galón (sube RD$9.00).
- Gasolina Regular: RD$294.50 por galón (sube RD$7.00).
- Gasoil Regular: RD$246.80 por galón (sube RD$7.00).
- Gasoil Óptimo: RD$266.10 por galón (sube RD$9.00).
- Avtur: RD$357.31 por galón (sube RD$6.85).
- Kerosene: RD$401.90 por galón (sube RD$6.70).
En contraste, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) mantiene su precio invariable en RD$137.20 por galón, al igual que el Gas Natural, que continúa en RD$43.97 por metro cúbico. Por otro lado, los derivados de uso industrial como el Fuel Oil #6 y el Fuel Oil 1%S registraron descensos de RD$3.76 y RD$6.68, respectivamente.
Impacto internacional y protección interna
El Gobierno reiteró que estas disposiciones forman parte de las políticas de protección a los sectores más vulnerables y buscan mantener la estabilidad económica interna frente a un contexto global adverso. La volatilidad del mercado petrolero ha limitado el margen de acción de los países importadores, obligando a la administración a recalibrar los subsidios para evitar que el alza internacional se traslade en su totalidad a la población.




