La creación de la PGSA surge tras la suspensión de la escolta militar de Estados Unidos en la zona
Teherán.– El Gobierno de Irán anunció la creación de la Autoridad del Golfo del Estrecho Pérsico (PGSA, por sus siglas en inglés), un nuevo organismo destinado a coordinar y supervisar el flujo de embarcaciones a través del Estrecho de Ormuz. Esta vía marítima, considerada uno de los puntos estratégicos más importantes del mundo, canalizaba el 20 % del petróleo global antes del bloqueo impuesto por la República Islámica en respuesta al conflicto bélico con Estados Unidos e Israel iniciado el pasado febrero.

A través de la televisión estatal Press TV, las autoridades iraníes informaron que, a partir de ahora, todos los buques que pretendan cruzar el estrecho deberán ajustar sus operaciones a este nuevo marco regulatorio. Entre las disposiciones principales se establece la obligatoriedad de obtener un permiso de tránsito previo antes de realizar cualquier movimiento por esta ruta.
El establecimiento de esta autoridad coincide con la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de suspender el «Proyecto Libertad», una iniciativa que buscaba proporcionar escolta militar a las embarcaciones atrapadas en la zona debido al bloqueo iraní. La pausa en la intervención estadounidense se atribuye a la búsqueda de un posible acuerdo diplomático definitivo con Teherán, así como a los recientes ataques registrados contra buques en la región y objetivos en los Emiratos Árabes.
En el plano económico, Irán ha avanzado en sus intenciones de formalizar el cobro por el derecho de paso en Ormuz. Aunque el proyecto de ley aún debe ser sometido a votación en el hemiciclo tras recibir el visto bueno de una comisión parlamentaria, el Banco Central iraní notificó a finales del pasado mes de abril que ya ha comenzado a percibir ingresos por concepto de tránsito de diversas embarcaciones.
La operatividad de la PGSA marca un nuevo paso en el control soberano de Irán sobre el estratégico paso, cuya interrupción ha generado una volatilidad constante en los precios internacionales de los combustibles y ha mantenido en vilo la seguridad energética global desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero de 2026.




