El secretario de Estado de Estados Unidos defendió la permanencia de la isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo durante una audiencia en el Senado.
Washington.– El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó a Cuba de patrocinar el terrorismo y de servir como plataforma para operaciones de inteligencia vinculadas a China y Rusia, durante una audiencia celebrada este martes en el Senado estadounidense.
Las declaraciones fueron ofrecidas al responder preguntas sobre la decisión de la administración del presidente Donald Trump de mantener a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, una medida que había sido revertida temporalmente durante los últimos días del mandato del expresidente Joe Biden.
Rubio afirmó que el Gobierno cubano ha brindado apoyo a organizaciones armadas de izquierda en América Latina, citando entre ellas al Ejército de Liberación Nacional (ELN), las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y grupos disidentes de esa organización.
“Cuba ha patrocinado el terrorismo y ha apoyado a diversos grupos”, sostuvo el jefe de la diplomacia estadounidense durante su comparecencia ante legisladores.
Asimismo, aseguró que la isla continúa albergando instalaciones dedicadas a la recopilación de información para los servicios de inteligencia de China y Rusia, lo que, a juicio de Washington, representa una preocupación para la seguridad nacional estadounidense.
Las autoridades cubanas han rechazado en reiteradas ocasiones estas acusaciones y sostienen que la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo carece de fundamento. Además, han denunciado que las sanciones y presiones económicas impulsadas por Estados Unidos han agravado la situación económica que enfrenta la isla.
Las declaraciones de Rubio se producen en un contexto de creciente tensión entre Washington y La Habana, marcado por nuevas sanciones económicas, diferencias diplomáticas y conversaciones que buscan evitar una mayor escalada en las relaciones bilaterales.
Pese a las diferencias, ambas naciones han mantenido canales de comunicación abiertos en los últimos meses, aunque persisten desacuerdos sobre temas de seguridad, gobernabilidad y cooperación regional.




