Santo Domingo, Rep. Dominicana. 10 de febrero del 2026.– En la conmemoración del Día Internacional de la Epilepsia, la comunidad médica dominicana subraya que la desinformación y el estigma social representan obstáculos más difíciles de superar que las propias convulsiones. Con una población que oscila entre los 200,000 y 300,000 dominicanos afectados, el país enfrenta el reto de transformar el contexto social de esta condición neurológica para asegurar la dignidad de cada paciente.
El impacto del estigma en la sociedad
La epilepsia se mantiene como la enfermedad neurológica crónica más frecuente del mundo, pero en la República Dominicana sigue atrapada entre prejuicios que limitan el acceso al empleo y la educación. Especialistas advierten que la falta de conciencia ciudadana perpetúa mitos que terminan por aislar a las personas. Se suele ignorar que esta condición nace de una actividad eléctrica cerebral anormal que puede controlarse eficazmente mediante un seguimiento médico profesional.
Respuestas médicas frente a los desafíos clínicos
La realidad del sector salud también muestra retos importantes. Los neurocirujanos funcionales Ámbar Pérez Fernández y Ángel Carreras Fernández explican que cerca del 30 % de los pacientes presenta epilepsia refractaria, una variante que no muestra mejoría con fármacos tradicionales. En estos escenarios, la persistencia de las crisis puede generar deterioro cognitivo y riesgos graves, lo que convierte el acceso a cirugías y tratamientos especializados en una necesidad vital para la supervivencia.
La necesidad de un compromiso social compartido
Lograr una visión humanizada de la epilepsia en el entorno dominicano requiere un trabajo coordinado entre el Estado, las familias y las empresas. El objetivo principal es evitar que un diagnóstico médico se convierta en una etiqueta de exclusión permanente. A través de un enfoque empático, los pacientes pueden alcanzar un control total de su salud y desarrollar vidas productivas que fortalezcan el tejido social de la nación.




