Víctor Atallah informó que el Gobierno abrirá clínicas cardiometabólicas de costo cero y negociará la compra directa de fármacos en Estados Unidos
El ministro de Salud Pública, Víctor Elías Atallah, emitió una alerta a la ciudadanía frente al uso indiscriminado y sin supervisión médica de péptidos, como Ozempic y Mounjaro, con fines estéticos para la pérdida rápida de peso. El funcionario explicó que esta práctica no solo genera graves consecuencias para el organismo, sino que además provoca un preocupante desabastecimiento en el mercado local para los pacientes que legítimamente requieren estos tratamientos.

Aunque el titular de Salud Pública destacó que “los péptidos usados adecuadamente van a ser una revolución en la medicina”, lamentó profundamente que la mala utilización de estos fármacos esté causando efectos secundarios severos. Entre estas complicaciones citó daños críticos en la glándula tiroides, afecciones en el páncreas y la posible pérdida de la visión a corto o largo plazo. En este sentido, fue enfático al señalar que “no es irse a inyectar porque usted quiere perder dos libras” sin comprender el impacto metabólico de la automedicación.
Al abordar la situación sanitaria del país durante una entrevista televisiva, Atallah reveló que “un 60 por ciento de la población tiene sobrepeso u obesidad”. Ante esta realidad, anunció la habilitación de una red inicial compuesta por 25 a 30 clínicas cardiometabólicas a nivel nacional. Estos espacios brindarán programas integrales completamente gratuitos que incluirán acompañamiento psicológico, orientación para ejercicios y la administración controlada de los referidos medicamentos.
Para asegurar el abastecimiento y la sostenibilidad de este plan piloto en las unidades de atención primaria, el ministro adelantó que viajará a Estados Unidos con el objetivo de establecer acuerdos directos con las casas farmacéuticas. Finalmente, exhortó a la población a manejar el peso corporal con responsabilidad y a buscar siempre la evaluación de un especialista, ya sea un endocrinólogo, nutriólogo o médico funcional, antes de introducir cualquier tratamiento al cuerpo.




