El Gobierno anunció un reordenamiento del gabinete mientras sindicatos y organizaciones campesinas mantienen movilizaciones contra la administración de Rodrigo Paz.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, juramentó a un nuevo ministro de Trabajo en medio de un escenario de protestas, movilizaciones sindicales y bloqueos de carreteras impulsados por organizaciones obreras y campesinas que exigen su renuncia.
El abogado Williams Bascopé asumió la dirección del Ministerio de Trabajo en sustitución de Edgar Morales, quien presentó su renuncia luego de varios días de tensión social y manifestaciones en distintas regiones del país.
La salida de Morales se produjo en un contexto marcado por presiones de sectores sindicales y campesinos del altiplano boliviano, que mantienen jornadas de protesta contra el Gobierno y demandan respuestas a temas relacionados con empleo, economía y políticas sociales.
Durante el acto de juramentación realizado en la Casa de Gobierno, el mandatario agradeció la labor desempeñada por el funcionario saliente y aseguró que el nuevo ministro continuará impulsando el diálogo con los sectores movilizados.
Rodrigo Paz afirmó además que su administración iniciará una nueva etapa enfocada en fortalecer la capacidad de respuesta del Gobierno frente a las demandas sociales, al tiempo que anunció cambios y reorganizaciones dentro del gabinete ministerial.
Como parte de las medidas planteadas por el Ejecutivo, el presidente informó sobre la creación de un Consejo Económico y Social que buscará integrar a organizaciones sociales, sectores regionales y representantes de distintos ámbitos productivos para debatir temas vinculados a empleo, reformas y situación económica.
Las declaraciones del mandatario se produjeron mientras miles de manifestantes vinculados a la Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos fabriles y organizaciones campesinas marchaban nuevamente hacia el centro político de La Paz.
La movilización avanzó desde sectores cercanos a la ciudad de El Alto hasta las inmediaciones de la plaza Murillo, donde se encuentran las principales sedes del poder político boliviano.
Aunque la jornada transcurrió sin incidentes mayores, las protestas ocurren días después de disturbios registrados durante otras manifestaciones en la capital boliviana, donde se reportaron enfrentamientos, saqueos y daños materiales.
Tras esos hechos, el Gobierno presentó denuncias contra algunos dirigentes sindicales y líderes de las movilizaciones por presuntos delitos relacionados con instigación pública y alteración del orden.
Representantes de sectores fabriles y sindicales rechazaron las acusaciones y aseguraron que las protestas continuarán pese a las acciones judiciales emprendidas por las autoridades.
El Gobierno boliviano también advirtió recientemente sobre posibles intentos de desestabilización política en medio del aumento de las protestas y la confrontación entre sectores sociales y el Ejecutivo.
Rodrigo Paz, quien asumió la Presidencia hace aproximadamente seis meses, enfrenta uno de los momentos de mayor tensión política desde el inicio de su mandato, mientras diferentes organizaciones mantienen presión en las calles y exigen cambios en la conducción del país.




