El bajo nivel del embalse Carraízo provocó interrupciones programadas de 48 horas en siete municipios, mientras las autoridades advierten que las restricciones podrían extenderse.
San Juan, Puerto Rico.– Más de 500,000 personas enfrentan un plan de racionamiento de agua en Puerto Rico debido a la fuerte sequía que afecta gran parte de la isla y mantiene en niveles críticos al embalse Carraízo, principal fuente de abastecimiento para varios municipios.

La medida fue adoptada por el Gobierno y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) luego de que el nivel del embalse, ubicado en Trujillo Alto, descendiera por debajo de los 38 metros y entrara en la denominada zona de “ajustes operacionales”.
Se trata de la primera gran sequía que enfrenta Puerto Rico desde 2015, en medio de condiciones que actualmente afectan alrededor del 80 % de su territorio.
El racionamiento impacta a residentes de San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos, donde aproximadamente 183,000 hogares y comercios están registrados como abonados del sistema.
Interrupciones de agua cada 48 horas
Para administrar las reservas disponibles, las autoridades establecieron un sistema de interrupciones programadas en turnos de 48 horas y dividieron las zonas afectadas para alternar el suministro.
La AAA también habilitó 35 puntos de abastecimiento de agua en San Juan, Carolina, Trujillo Alto, Loíza y Canóvanas para atender las necesidades de la población durante las interrupciones.
Sin embargo, algunos residentes han enfrentado retrasos en el restablecimiento del servicio debido a averías y al tiempo necesario para recuperar los niveles de los tanques de almacenamiento.
La situación del embalse Carraízo refleja la magnitud de la sequía. Los bajos niveles han dejado expuestas áreas normalmente cubiertas por agua y se ha reportado la presencia de peces muertos en algunas zonas de la orilla.
Julio fue el más seco desde 1899
Puerto Rico registró en julio su mes más seco desde que comenzaron los registros en 1899, con apenas 0.54 pulgadas de lluvia, equivalentes aproximadamente al 9 % de las precipitaciones consideradas normales para el período.

La sequía afecta alrededor del 80 % del territorio puertorriqueño, mientras algunas áreas del sur, centro y oeste presentan condiciones calificadas como extremas.
El escenario se desarrolla además en medio del fenómeno climático de El Niño, asociado con aumentos de temperatura y modificaciones en los patrones de precipitaciones.
Las previsiones apuntan a que sus efectos podrían intensificarse entre agosto y octubre, aumentando la preocupación sobre la disponibilidad de agua durante los próximos meses.
Racionamiento podría extenderse a otros municipios
El Gobierno de Puerto Rico, que declaró a finales de julio un estado de emergencia relacionado con el uso del agua, advirtió que las restricciones podrían ampliarse a otras localidades si continúan disminuyendo las reservas.
Además de Carraízo, el embalse de Cidra ha requerido ajustes operacionales, mientras otros cinco permanecen bajo observación.
El plan contempla incluso una segunda fase más restrictiva si la situación empeora. Bajo ese escenario, los residentes tendrían un día con servicio de agua y tres días consecutivos sin suministro.
Las restricciones también afectan las operaciones de las escuelas. Durante los días de racionamiento se contempla implementar jornadas reducidas, mientras las autoridades no descartan recurrir a clases virtuales si las condiciones se agravan.




