El mandatario estadounidense asegura que las fuerzas de EE. UU. e Israel han “arrasado” con la defensa iraní; critica la falta de valor de la OTAN en el Estrecho de Ormuz
Santo Domingo, RD | Sábado 21 de marzo de 2026. – El panorama geopolítico global alcanzó un nuevo punto de tensión este viernes, luego de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, rechazara formalmente la petición de alto el fuego formulada por el papa León XVI. El mandatario estadounidense fue enfático al señalar que no tiene “ninguna intención” de detener las operaciones militares en territorio iraní, a pesar del llamado al diálogo y la paz emitido por el pontífice para la región de Oriente Medio.

“Podemos tener un diálogo, pero no quiero hacer un alto el fuego. No haces un alto el fuego cuando literalmente estás arrasando al otro bando”, respondió Trump a la prensa en la Casa Blanca al ser cuestionado por la petición de León XVI. Durante su intervención, el líder republicano presumió el éxito de la ofensiva conjunta entre las fuerzas estadounidenses e israelíes, sosteniendo que las operaciones han destruido a la Armada y la Fuerza Aérea de la República Islámica y han matado a todos sus líderes.
El conflicto y el Estrecho de Ormuz La guerra, que estalló el pasado 28 de febrero tras el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, se encamina a cumplir su primer mes sin que la administración Trump haya definido un cronograma para su finalización. Uno de los puntos de mayor preocupación internacional es el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una vía vital para el comercio de petróleo que Irán mantiene cerrado como represalia.
Cuestionado sobre su plan para garantizar la seguridad de los barcos en dicha zona, Trump dijo que se trata de una “maniobra militar sencilla y relativamente segura”. Sin embargo, apuntó que se necesita desplegar un número importante de buques, pero la OTAN “hasta ahora no ha tenido el valor de hacerlo”.
Trump aseguró que, en realidad, Estados Unidos no necesita el estrecho de Ormuz, dado que, según él, no lo utiliza, sino que los interesados en abrir la vía son los países europeos, Japón y Corea del Sur, entre otros. La postura de Washington refleja una estrategia de presión total, donde la superioridad militar se utiliza como principal herramienta, mientras la comunidad internacional observa con cautela el desarrollo de un conflicto que ya ha reconfigurado el equilibrio de poder en la región.




