La medida se produce en medio de protestas y bloqueos que exigen la renuncia del mandatario y que se extienden por más de tres semanas.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, promulgó una nueva legislación que elimina restricciones previamente establecidas para la intervención de las Fuerzas Armadas en situaciones de conflicto interno, en medio de una creciente crisis social marcada por protestas y bloqueos de carreteras que ya superan los 22 días.
La decisión ha generado atención política en el país debido a que otorga mayores facultades al Poder Ejecutivo para recurrir a mecanismos constitucionales relacionados con el mantenimiento del orden público en escenarios de alta conflictividad.
De acuerdo con informaciones difundidas por medios locales, la nueva normativa deja sin efecto disposiciones contempladas en la Ley 1341, la cual regulaba varios artículos de la Constitución boliviana relacionados con la aplicación del estado de excepción.
La legislación anterior establecía que las Fuerzas Armadas solo podían intervenir en disturbios civiles cuando la Policía Nacional hubiera sido superada y no existieran otros medios efectivos para restablecer el orden. Además, fijaba un límite de 60 días para la duración de este tipo de medidas extraordinarias.
Aunque la promulgación de la ley no implica la declaración automática de un estado de excepción, especialistas y legisladores señalan que el presidente ahora cuenta con mayores herramientas legales para adoptar esa medida si las circunstancias lo requieren.
Las movilizaciones que mantienen en tensión al país se concentran principalmente en las regiones andinas de La Paz, Oruro y Potosí, donde diversos sectores sociales han protagonizado protestas y bloqueos en demanda de la salida del mandatario.
El Gobierno no ha anunciado hasta el momento la aplicación de medidas excepcionales ni el despliegue de las Fuerzas Armadas para controlar las manifestaciones, aunque la nueva legislación amplía el margen de actuación del Ejecutivo frente a posibles escenarios de escalada del conflicto.
La situación continúa siendo seguida de cerca por distintos sectores políticos y sociales, mientras persisten las protestas y las demandas de diálogo para encontrar una salida a la crisis.




