Las autoridades mantienen vigilancia ante el riesgo de una nueva escalada impulsada por el fenómeno de El Niño.
Río de Janeiro.– Los incendios forestales en la Amazonía brasileña registraron un incremento de 115 % durante mayo de 2026 en comparación con el mes anterior, según datos divulgados por el Instituto Nacional de Pesquisa Espacial (Inpe).
De acuerdo con el sistema de monitoreo satelital del organismo, durante mayo fueron detectados 867 focos de calor en la mayor selva tropical del planeta, mientras que en comparación con el mismo período de 2025 el aumento fue de 3.7 %.
El informe también señala que en los primeros cinco meses del año los incendios crecieron un 44 % respecto al mismo período del año anterior.
Las autoridades explicaron que gran parte de estos incendios están relacionados con quemas vinculadas a la deforestación, el manejo de pastizales, la minería ilegal y la tala ilícita de árboles.
Pese al aumento registrado este año, Brasil había logrado en 2025 una importante reducción de incendios forestales, alcanzando el menor número de focos de calor en los últimos 28 años.
Según datos oficiales, durante el año pasado se registraron 43,033 incendios, representando una disminución de 69 % en comparación con 2024.
El Gobierno brasileño atribuyó parte de esa reducción al fortalecimiento de los controles ambientales impulsados durante la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, tras los altos niveles de deforestación registrados durante el mandato de Jair Bolsonaro.
Sin embargo, las autoridades ambientales mantienen preocupación ante la posibilidad de un nuevo aumento de incendios en el segundo semestre de 2026 debido a la influencia del fenómeno climático El Niño.
El magistrado de la Corte Suprema de Brasil, Flávio Dino, solicitó recientemente a los estados amazónicos presentar informes sobre las medidas adoptadas para enfrentar posibles impactos derivados del fenómeno.
Estudios del Inpe y del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) advierten que El Niño podría provocar temperaturas superiores al promedio histórico y aumentar la vulnerabilidad de la Amazonía frente a la propagación del fuego.
Las proyecciones indican que los efectos más severos podrían sentirse entre octubre y noviembre, período considerado históricamente crítico por la sequía que afecta distintas regiones del país.
Las autoridades ambientales continúan monitoreando la situación ante el riesgo de afectaciones ecológicas, climáticas y sociales en una de las principales reservas naturales del planeta.




