Pekín impuso nuevos controles de exportación y limitaciones en contrataciones públicas a decenas de compañías estadounidenses vinculadas a sectores estratégicos
PEKÍN.– China anunció este lunes una nueva serie de medidas contra empresas estadounidenses, ampliando las tensiones comerciales y tecnológicas entre las dos mayores economías del mundo mediante restricciones a exportaciones y limitaciones en contrataciones públicas.
Las disposiciones fueron dadas a conocer por los ministerios chinos de Comercio y Finanzas, que informaron la inclusión de varias compañías estadounidenses en listas de control relacionadas con sectores considerados estratégicos para la seguridad nacional china.
Como parte de las medidas, el Ministerio de Comercio incorporó a diez entidades estadounidenses a su lista de control de exportaciones, prohibiendo el acceso a productos de doble uso procedentes de China y restringiendo cualquier transferencia de este tipo de bienes a dichas compañías.
Las autoridades explicaron que la decisión fue adoptada en el marco de la Ley de Control de Exportaciones y de las regulaciones aplicables a productos con posibles usos civiles y militares.
Según Pekín, el objetivo es proteger los intereses nacionales y cumplir con compromisos internacionales relacionados con la no proliferación de tecnologías sensibles.
Entre las empresas incluidas en esta nueva ronda de restricciones figuran Aveox, Red Cat Holdings, Teal Drones, IMSAR, Jaia Robotics, Ball Aerospace & Technologies, Oshkosh Defense, L3Harris Maritime Services, MP Materials y USA Rare Earth.
Las compañías afectadas operan en áreas vinculadas a drones, robótica, tecnología militar, sistemas aeroespaciales, servicios marítimos y tierras raras, sectores considerados claves dentro de la competencia tecnológica global.
El Ministerio de Comercio también indicó que las operaciones de exportación actualmente en curso hacia estas entidades deberán ser suspendidas de inmediato.
En los casos considerados excepcionales, los exportadores deberán solicitar una autorización especial para poder completar las transacciones.
Paralelamente, el Ministerio de Finanzas anunció restricciones en materia de contratación pública que afectan a 46 empresas estadounidenses.
La medida impide que organismos estatales chinos adquieran productos de estas compañías en futuras licitaciones y procesos de compra gubernamental.
La lista incluye importantes firmas de los sectores de defensa, aeronáutica, sistemas militares, seguridad y tecnología avanzada, entre ellas Lockheed Martin, Raytheon, General Dynamics, Boeing Defense, Anduril, BAE Systems, Teledyne FLIR y Cubic Global Defense.
Las autoridades precisaron que las restricciones no aplican a empresas de capital estadounidense establecidas y operando dentro del territorio chino.
Con estas decisiones, Pekín amplía significativamente el alcance de las medidas adoptadas en los últimos meses, combinando limitaciones comerciales, controles tecnológicos y restricciones en adquisiciones públicas.
La nueva escalada se produce después de que Estados Unidos incluyera recientemente a varias compañías chinas, entre ellas Alibaba, Baidu, BYD y Unitree, en una lista de empresas consideradas vinculadas al sector militar chino.
Aunque esa clasificación no implica sanciones económicas directas, sí limita la posibilidad de que dichas compañías participen en contratos con el Departamento de Defensa estadounidense y podría extenderse a futuras adquisiciones indirectas.
Las medidas chinas llegan además pocas semanas después de la visita oficial del presidente estadounidense Donald Trump a Pekín, donde ambas naciones manifestaron públicamente su interés en construir una relación más estable y fortalecer los canales de diálogo en áreas como comercio, inversiones, agricultura y aviación.
Sin embargo, pese a esos esfuerzos diplomáticos, continúan las diferencias entre ambos países en asuntos relacionados con aranceles, restricciones tecnológicas, acceso a materias primas estratégicas, inteligencia artificial, semiconductores, tierras raras y la situación de Taiwán.
China ha acusado en reiteradas ocasiones a Washington de utilizar argumentos de seguridad nacional para limitar el crecimiento de sus compañías y frenar el avance tecnológico del país asiático.
Al mismo tiempo, el gobierno chino continúa impulsando programas de autosuficiencia tecnológica enfocados en sectores considerados estratégicos, como inteligencia artificial, robótica, semiconductores, nuevos materiales y cadenas industriales avanzadas.
Los analistas consideran que estas nuevas medidas reflejan que la rivalidad económica y tecnológica entre ambas potencias sigue siendo uno de los principales focos de tensión en el escenario internacional.




