Fuerzas especiales de España, Portugal, Polonia y Bulgaria participaron en ejercicios desarrollados en Lisboa para evaluar sistemas de detección, vehículos no tripulados y herramientas destinadas a futuras operaciones militares.
Lisboa.– Fuerzas de operaciones especiales de varios países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) participaron en un ejercicio en el puerto de Lisboa, Portugal, destinado a poner a prueba drones, vehículos aéreos no tripulados y nuevos sistemas tecnológicos de detección aplicables a operaciones de defensa y vigilancia.
El ejercicio, denominado “Bold Machina”, reunió a militares de España, Portugal, Polonia y Bulgaria, quienes desarrollaron diferentes escenarios operativos con el propósito de evaluar cómo las nuevas tecnologías pueden incorporarse a las capacidades de las fuerzas especiales.
La actividad requirió alrededor de nueve meses de preparación y forma parte de los esfuerzos de la alianza para analizar herramientas que permitan mejorar la recopilación de información, la detección de amenazas y la ejecución de operaciones en escenarios de mayor complejidad.
Los datos obtenidos durante las pruebas serán sometidos a análisis y se espera que las conclusiones estén disponibles en un plazo aproximado de cuatro meses, de acuerdo con informaciones atribuidas a fuentes de la OTAN.
España participa con fuerzas especiales marítimas
Dentro del ejercicio, España desplegó un equipo de buceadores de operaciones especiales, que participó en tres escenarios diseñados para probar tanto las capacidades de los militares como el funcionamiento de las tecnologías utilizadas.
Una de las pruebas simuló una incursión en territorio considerado enemigo, durante la cual los participantes debían recopilar información de interés y posteriormente coordinar una acción sincronizada.
Otro escenario estuvo orientado a la localización de drones, poniendo a prueba la capacidad de los militares para identificar vehículos no tripulados adversarios mientras evitaban ser detectados durante la operación.
La tercera maniobra consistió en ingresar de manera discreta a una zona disputada para desarrollar tareas de reconocimiento y acción directa.
Estos ejercicios permitieron evaluar la combinación entre las capacidades humanas de las unidades especiales y diferentes soluciones tecnológicas aplicadas a operaciones militares.
Drones ganan espacio en las estrategias de defensa
Uno de los principales componentes de las pruebas fue el empleo de drones y otros vehículos aéreos no tripulados, tecnologías que han adquirido una importancia creciente dentro de las estrategias de vigilancia y defensa.
Los aliados buscan estudiar su utilización para tareas de reconocimiento, recopilación de información y detección de posibles amenazas, además de evaluar sistemas capaces de localizar vehículos no tripulados utilizados por fuerzas adversarias.
Las pruebas también permiten recopilar información sobre el comportamiento de estas tecnologías en escenarios operativos y determinar cuáles herramientas pueden resultar más eficaces para las fuerzas especiales.
OTAN destaca participación de las fuerzas españolas
El general Tony Turner, subcomandante del Mando de Operaciones Especiales Aliado (SOFCOM), valoró la participación de las unidades españolas y destacó su integración en las actividades desarrolladas durante el ejercicio.
Turner explicó que uno de los principales objetivos de estas pruebas consiste en generar una gran cantidad de datos operativos que posteriormente puedan utilizarse para adaptar las capacidades de las fuerzas especiales marítimas.
La información recopilada permitirá evaluar el desempeño de los equipos y determinar cuáles tecnologías podrían incorporarse a futuras operaciones de la alianza.
Tecnología y seguridad en el flanco oriental
Los ejercicios se producen en un escenario en el que los vehículos aéreos no tripulados representan un desafío creciente para la seguridad europea, especialmente en territorios próximos al flanco oriental de la OTAN.
En ese contexto, el ministro de Defensa de Lituania, Robertas Kaunas, informó que un dron derribado sobre el espacio aéreo lituano por cazas italianos desplegados en la zona transportaba explosivos.
El episodio vuelve a colocar la atención sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de detección, vigilancia y respuesta frente a aeronaves no tripuladas, particularmente en las fronteras de los países miembros de la alianza.
Las pruebas desarrolladas en Lisboa forman parte del proceso mediante el cual la OTAN busca determinar cómo las nuevas tecnologías pueden integrarse a las operaciones militares, especialmente en tareas de reconocimiento, protección de áreas estratégicas y detección de amenazas.




