Santo Domingo, Rep. Dominicana. 13 de febrero del 2026. – En el marco del Día de las Manos Rojas, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) emitió una grave advertencia sobre el deterioro de la seguridad infantil en Haití. La organización denunció que el reclutamiento de menores por parte de coaliciones armadas experimentó un incremento estimado del 200% durante el año 2025, evidenciando una dependencia sistemática de la explotación de niños en el conflicto que atraviesa la nación caribeña.
La directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, enfatizó la urgencia de proteger a la población menor de edad, señalando que los derechos de la infancia no son sujetos a negociación. “Todos los niños reclutados o utilizados por grupos armados deben ser liberados y recibir apoyo para que puedan recuperarse, retomar sus estudios y reconstruir su futuro”, sentenció Russell mediante un comunicado oficial.
Supervivencia y vulnerabilidad extrema
El informe de la ONU destaca que más de 1.4 millones de personas se encuentran en situación de desplazamiento interno en Haití, de las cuales más de la mitad son menores de edad. Esta crisis de desplazamiento, sumada a la interrupción del acceso a la educación y servicios básicos, ha empujado a muchos niños a unirse a las bandas como mecanismo de supervivencia tras ser separados de sus familias o bajo amenazas directas contra sus seres queridos.
Unicef recordó que el alistamiento de menores en conflictos armados constituye una violación flagrante del derecho internacional, exponiendo a los infantes a riesgos críticos como mutilaciones, abusos sexuales, traumas psicológicos y detenciones arbitrarias.
Acciones de protección y reintegración
Desde la implementación del Protocolo de Entrega en enero de 2024, Unicef y sus aliados han logrado asistir a más de 500 menores vinculados anteriormente a grupos armados, brindándoles servicios especializados de protección y programas de reintegración social.
Ante este escenario, el organismo internacional instó a las autoridades haitianas y a la comunidad global a robustecer los sistemas de protección infantil. La organización fue enfática al señalar que los niños involucrados en estas redes no deben ser considerados perpetradores, sino víctimas que requieren servicios de reintegración adecuados para evitar el estigma y las represalias.




