El anuncio del canciller iraní se produce tras la entrada en vigor de la tregua en el Líbano, permitiendo el tránsito de buques mercantes por la estratégica vía marítima.
El gobierno de Irán confirmó este viernes que el estrecho de Ormuz se mantendrá “totalmente abierto” para la navegación de buques mercantes hasta el próximo miércoles, fecha en la que concluye el actual alto el fuego acordado con los Estados Unidos. Esta medida responde a la reciente tregua de diez días pactada entre Israel y el Líbano tras la mediación de Washington.

Abás Araqchí, ministro de Exteriores iraní, informó que el paso de las embarcaciones se realizará bajo una ruta coordinada por la Organización Portuaria y Marítima de la República Islámica de Irán. Este trayecto establece una vía específica de entrada desde el mar de Omán hacia el golfo Pérsico y otra de salida siguiendo el recorrido inverso, buscando garantizar la seguridad en un punto por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial.
Contexto de la negociación internacional
La reapertura de este paso estratégico era una de las condiciones clave en el diálogo entre Teherán y Washington. El compromiso iraní de permitir la navegación se produce en un escenario de alta tensión, donde Israel mantuvo ataques en territorio libanés antes de la tregua, mientras Estados Unidos sostiene bloqueos preventivos sobre buques vinculados a puertos iraníes.
El acercamiento diplomático alcanzó un punto relevante el pasado sábado en Islamabad, Pakistán, aunque las negociaciones no han culminado en un acuerdo definitivo de largo plazo.
Perspectivas de paz
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó recientemente su optimismo sobre la posibilidad de no prorrogar el cese de hostilidades el próximo miércoles, bajo la premisa de que ambas naciones podrían alcanzar pronto un acuerdo de paz integral. Dicho pacto incluiría, de manera formal y permanente, la reapertura del estrecho de Ormuz y la estabilización de las rutas comerciales en la región.
Por el momento, la comunidad internacional observa con cautela este periodo de apertura, que resulta vital para la estabilidad de los precios globales de los combustibles y la seguridad energética.




