El mandatario estadounidense viaja acompañado de los líderes de Nvidia, Apple, Tesla y Meta en una visita de Estado que busca eliminar las barreras comerciales en el gigante asiático
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este miércoles en Pekín para iniciar una visita de Estado de tres días, con el objetivo central de presionar al gobierno de Xi Jinping para que abra la economía china a las inversiones estadounidenses. Desde el Air Force One, el mandatario calificó esta solicitud como su “primerísima petición” durante el encuentro bilateral.
Trump busca que los principales referentes corporativos de su país puedan operar con mayor libertad en la República Popular. “Pediré al presidente Xi abrir China para que esta gente brillante pueda obrar su magia y contribuir a llevar al país a un nivel más alto”, expresó el gobernante a través de sus canales oficiales.

Una delegación empresarial de alto nivel
La comitiva presidencial incluye a 18 de los ejecutivos más influyentes del sector tecnológico, financiero y agropecuario de EE. UU. Entre los nombres más destacados se encuentran:
- Jensen Huang (Nvidia): El CEO de la mayor fabricante de chips para inteligencia artificial se unió finalmente al grupo, desmintiendo rumores sobre su ausencia.
- Tim Cook (Apple): Cuya empresa mantiene una dependencia crítica de las cadenas de suministro chinas.
- Elon Musk (Tesla): Aliado cercano de Trump y competidor directo de las automotrices chinas de vehículos eléctricos.
- Dina Powell (Meta): Buscando reducir las restricciones que han obstaculizado la presencia de la compañía de redes sociales en el mercado chino.
- Kelly Ortberg (Boeing): Con la expectativa de concretar nuevos compromisos de compra de aeronaves.
Enfoque en la “Magia” Empresarial
El viaje tiene un marcado carácter comercial y estratégico. El presidente Trump ha enfatizado que la integración de estas empresas en el mercado chino no solo beneficiará a los inversionistas estadounidenses, sino que también potenciará el desarrollo tecnológico y económico de ambas potencias.
La agenda de tres días estará marcada por reuniones de alto nivel donde se discutirán las barreras de acceso a mercados, la protección de propiedad intelectual y la cooperación en sectores clave como la aviación y la banca, en un intento por redefinir la balanza comercial entre Washington y Pekín.




