El destructor USS Rafael Peralta detiene al buque M/T Stream; Irán califica las acciones de “piratería” mientras las negociaciones diplomáticas se mantienen estancadas
WASHINGTON / NUEVA YORK. – La tensión en las rutas energéticas globales alcanzó un nuevo punto crítico tras el anuncio del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) sobre la interceptación del petrolero de bandera iraní M/T Stream. La operación, ejecutada por el destructor USS Rafael Peralta, se enmarca en la estrategia de bloqueo naval contra los puertos de Irán ordenada por la administración del presidente Donald Trump.

Desde que se inició el bloqueo el pasado 13 de abril, al menos 39 embarcaciones que se dirigían a puertos iraníes han sido forzadas a detener su marcha. Según informes de inteligencia, el objetivo de Washington es cortar las vías de financiamiento y suministro de Teherán, incrementando la presión sobre el estrecho de Ormuz, una de las arterias más vitales para el comercio de petróleo en el mundo.
Acusaciones de “piratería” y “terrorismo”
La respuesta de Irán no se hizo esperar. Ante la sede de la ONU en Nueva York, el embajador iraní Amir Saeid Iravani denunció las acciones de Estados Unidos como actos de “piratería y terrorismo”. El diplomático acusó a las fuerzas estadounidenses de secuestrar tripulaciones y confiscar buques mercantes mediante la intimidación en aguas internacionales.
Iravani también criticó al Consejo de Seguridad por ignorar lo que calificó como una “amenaza a la navegación internacional”. En su defensa, sostuvo que las medidas de Irán en el estrecho de Ormuz buscan un equilibrio entre la seguridad del Estado y la continuidad del tráfico marítimo en un entorno volátil, subrayando que su país no es signatario de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar de 1982.
Postura de Washington: Marco Rubio defiende el bloqueo
Por otro lado, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, defendió con firmeza la medida. En declaraciones ofrecidas a la cadena Fox News, Rubio aclaró que la acción no es un ataque al transporte marítimo general, sino específicamente contra la logística iraní. «No puede ser que ellos (Irán) sean los únicos beneficiarios de un sistema ilegal e injustificado de peaje y control en el estrecho de Ormuz», sentenció el alto funcionario.
Diplomacia en punto muerto
El panorama de paz parece lejano tras el colapso de las recientes conversaciones en Pakistán. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, abandonó el país sin reunirse con los enviados estadounidenses, Jared Kushner y Steve Witkoff, cuya visita fue cancelada posteriormente por Washington.
A pesar de que informes sugieren que Teherán ha presentado una propuesta para reabrir Ormuz a cambio del cese de las hostilidades y la postergación del debate nuclear, la falta de comunicación directa mantiene la región en un estado de incertidumbre económica y militar que amenaza con desestabilizar los mercados globales de crudo.




