La tormenta, considerada la más fuerte en una década, dejó acumulados de nieve de hasta tres pies en Rhode Island y provocó el cierre histórico de medios impresos.
Santo Domingo, RD | Martes 24 de febrero de 2026. – Residentes, personal gubernamental y maquinaria pesada —incluida la quitanieves ferroviaria apodada “Darth Vader”— trabajan a contrarreloj para despejar el noreste de Estados Unidos tras el impacto de una brutal tormenta invernal. El fenómeno, que los meteorólogos califican como un “clásico ciclón bomba”, dejó más de 60 centímetros (2 pies) de nieve en diversas zonas y ha provocado la cancelación de más de 2,000 vuelos este martes, afectando principalmente las operaciones en Nueva York, Nueva Jersey y Boston.

La magnitud del sistema invernal estableció marcas históricas en la región. El Aeropuerto Internacional T.F. Green de Rhode Island registró casi 97 cm (38 pulgadas) de nieve, rompiendo un récord que databa de 1978. En Warwick, Rhode Island, la acumulación superó los 91 cm (3 pies), el nivel más alto del país hasta el momento, mientras que Central Park en Nueva York reportó 48 cm (19 pulgadas). Las ráfagas de viento, que alcanzaron los 134 kilómetros por hora en Nantucket y fuerza de huracán en Cape Cod, dejaron a cientos de miles de usuarios sin electricidad en Massachusetts, Nueva Jersey, Delaware y Rhode Island.

En la ciudad de Nueva York, la decisión del alcalde Zohran Mamdani de retomar las clases presenciales este martes ha desatado una fuerte controversia. Michael Mulgrew, presidente de la United Federation of Teachers, calificó la medida como “un gran desastre” y sostuvo que: “Va a haber poca asistencia de estudiantes. Va a haber poca asistencia de personal porque la gente no sabe si puede viajar, si puede llegar a las escuelas”. Aunque el canciller escolar, Kamar Samuels, defendió la decisión en redes sociales, el presidente del condado de Staten Island, Vito Fossella, insistió en que los planteles debieron permanecer cerrados. En contraste, ciudades como Filadelfia y zonas de Long Island mantuvieron la enseñanza virtual o suspendieron las labores educativas.

El impacto de la tormenta fue tan severo que, por primera vez en sus 150 años de historia, The Boston Globe canceló su edición impresa ante el riesgo que representaban los vientos para sus trabajadores. En cuanto al transporte, la MTA informó que, aunque el metro de Nueva York está mayormente operativo, el servicio ferroviario en Staten Island sigue suspendido. Mientras ciudadanos como Christa Prince en Brooklyn se solidarizan limpiando aceras ajenas, el meteorólogo Frank Pereira advirtió que un nuevo sistema invernal podría acercarse a finales de la semana, señalando que: “Cualquier nieve adicional en este momento probablemente no será bienvenida”.




