Un supuesto intermediario habría logrado engañar por separado al propietario del vehículo y a los compradores, haciendo creer a ambas partes que negociaban bajo las mismas condiciones.
Santo Domingo.– Una negociación iniciada a través de Facebook Marketplace terminó convirtiéndose en una presunta estafa que dejó a un comprador sin RD$600,000 y estuvo a punto de provocar que el propietario de un camión entregara su vehículo sin recibir el pago acordado.
El caso ocurrió luego de que Deivi de León publicara en Marketplace un camión que había adquirido previamente y posteriormente acondicionado para su venta. Aunque inicialmente valoraba el vehículo en RD$1,550,000, decidió anunciarlo por RD$1,300,000 con el objetivo de facilitar su comercialización.
Tras la publicación, De León fue contactado por un desconocido que se presentó como una persona interesada en ayudarlo a vender el vehículo en Azua. El supuesto intermediario le aseguró que podía conseguir compradores por un precio superior y le pidió retirar temporalmente el anuncio de la plataforma.
De acuerdo con el relato ofrecido por el propietario, el hombre comenzó a coordinar la negociación sin presentarse físicamente y logró mantener comunicaciones separadas con el vendedor y los potenciales compradores.
La operación avanzó hasta el punto de que dos hombres acudieron a inspeccionar el camión, realizaron una prueba y posteriormente regresaron para concretar la compra.
El problema surgió cuando ambas partes descubrieron que habían recibido informaciones diferentes sobre la misma negociación.
Un intermediario entre comprador y vendedor
Según el relato, el supuesto intermediario habría construido una relación de confianza con ambas partes sin permitir que estas discutieran directamente los términos económicos de la transacción.
A Deivi le habría indicado que los compradores eran personas enviadas por él. Mientras tanto, los compradores entendían que realizaban una operación legítima gestionada por quien consideraban responsable de la venta.
Incluso, el desconocido pidió al propietario que dijera a los interesados que ambos eran personas cercanas, con el argumento de generar mayor confianza durante la negociación.
Posteriormente, solicitó que el acto de venta estableciera un valor de RD$600,000, pese a que Deivi esperaba recibir RD$1.3 millones por el camión. La explicación ofrecida fue que colocar un monto menor facilitaría los trámites relacionados con los impuestos correspondientes al traspaso.
El propietario accedió y posteriormente compartió fotografías del acto de venta, la matrícula, documentos personales y otros datos relacionados con el vehículo.
Un comprobante que nunca se convirtió en dinero
Durante la etapa final de la operación, Deivi recibió una imagen que aparentaba ser un comprobante de transferencia por RD$1.3 millones.
Inicialmente creyó que el dinero había sido depositado y comunicó a los compradores que la operación estaba completada.
Sin embargo, antes de entregar definitivamente el vehículo decidió consultar su cuenta bancaria y comprobó que el dinero no había sido acreditado.
El supuesto intermediario le habría pedido que entregara el camión asegurándole que la transferencia se reflejaría pocos minutos después, pero Deivi se negó a permitir que los compradores se marcharan con el vehículo.
Fue entonces cuando comenzó a descubrirse el engaño.
Los compradores aseguraron que ya habían pagado por el camión y mostraron su propio comprobante bancario. La transferencia, sin embargo, no había sido realizada a la cuenta de Deivi.
Compradores habían transferido RD$600,000
Los compradores habían enviado RD$600,000 a una cuenta bancaria proporcionada por el supuesto intermediario, convencidos de que con ese pago estaban adquiriendo legítimamente el vehículo.
De esta manera, mientras Deivi esperaba recibir RD$1.3 millones, la otra parte entendía que el precio acordado era de RD$600,000.
El acto de venta preparado previamente también reflejaba los RD$600,000, lo que contribuyó a reforzar la versión presentada a los compradores.
El mecanismo habría permitido al supuesto responsable colocarse en medio de las dos partes y suministrar a cada una información diferente, evitando que vendedor y compradores confirmaran directamente el precio, la cuenta bancaria y las condiciones reales de la operación.
Al descubrir la situación, ambas partes terminaron acudiendo a las autoridades.
Los compradores sostenían que habían pagado y, por tanto, entendían que el camión les pertenecía. Deivi, por su parte, no había recibido dinero alguno y se negaba a entregar el vehículo.
Tras revisar la documentación, las autoridades determinaron que el camión continuaba perteneciendo a su propietario.
Caso llegó a las autoridades
La situación fue posteriormente llevada ante la Fiscalía y las autoridades especializadas en delitos de alta tecnología.
Según el testimonio de Deivi, durante las investigaciones se habría determinado que existían otras querellas vinculadas con la misma persona y supuestas operaciones de venta de vehículos.
El propietario aseguró que los RD$600,000 transferidos por los compradores todavía permanecían en la cuenta receptora cuando se produjo inicialmente la denuncia. Sin embargo, cuando posteriormente se intentó actuar sobre los fondos, estos ya habían sido retirados.
El episodio muestra una modalidad de fraude en la que el responsable no necesariamente necesita encontrarse físicamente con las víctimas. Su estrategia consiste en colocarse como intermediario entre dos personas que realizan una operación legítima y manipular por separado la información que recibe cada una.
Marketplace vuelve al centro de las alertas
El caso vuelve a generar preocupación sobre los riesgos asociados a transacciones entre desconocidos coordinadas mediante plataformas digitales, especialmente cuando se trata de vehículos, teléfonos celulares u otros bienes de alto valor.
La situación adquiere mayor relevancia tras otros hechos recientes relacionados con negociaciones iniciadas en Marketplace, entre ellos el caso de Emmanuel Contreras Medina, quien acudió a una transacción para adquirir un teléfono celular y posteriormente perdió la vida tras un incidente que permanece bajo investigación judicial.
En el caso del camión, la intervención del propietario antes de entregar las llaves evitó que también perdiera el vehículo, pero los compradores no lograron recuperar inmediatamente los RD$600,000 transferidos.
Además del perjuicio económico, Deivi afirmó que la experiencia le ha generado preocupación debido a que durante la negociación compartió información sobre su residencia y lugar de trabajo con personas que no conocía.
Recomiendan extremar precauciones en transacciones digitales
Entre las principales recomendaciones para reducir riesgos se encuentra evitar compartir la dirección de la vivienda con desconocidos y realizar encuentros para compraventas en lugares públicos y seguros.
También resulta fundamental confirmar directamente con el propietario la identidad de la persona que recibirá el dinero, verificar que el monto realmente haya sido acreditado en la cuenta antes de entregar cualquier bien y desconfiar cuando un tercero intenta controlar toda la comunicación entre comprador y vendedor.
Asimismo, los usuarios deben prestar especial atención a ofertas considerablemente inferiores al precio habitual del mercado, comprobantes enviados únicamente mediante fotografías y solicitudes para transferir dinero a cuentas pertenecientes a personas diferentes de quien figura como propietario.
El caso evidencia cómo una aparente compraventa entre particulares puede convertirse en un fraude cuando las partes confían en un intermediario cuya identidad y relación con el negocio no han sido verificadas.




