La medida del Ministerio de Defensa surge tras el despliegue de la fuerza de la ONU y la masacre de 70 personas en el departamento de Artibonito.
El Alto Mando de las Fuerzas Armadas de Haití (FAD’H) ordenó el nivel máximo de alerta institucional y el acuartelamiento inmediato de todo su personal militar. La disposición, que entró en vigor este lunes, suspende todos los permisos, licencias y exenciones, exigiendo disponibilidad total de las tropas en respuesta al recrudecimiento de la crisis de seguridad y los recientes enfrentamientos armados en diversos puntos del país.

Esta decisión del Ministerio de Defensa coincide con la llegada de los primeros efectivos de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una unidad creada por la ONU para intervenir en un clima de inseguridad dominado por bandas criminales que controlan el 90% de la capital, Puerto Príncipe. La movilización militar busca contener la expansión de los grupos armados tras una semana marcada por la tragedia y el caos operativo.
Masacre en Artibonito y operativos policiales
La alerta máxima se produce días después de la matanza de al menos 70 civiles en el departamento de Artibonito, un ataque atribuido al grupo armado “Gran Grif”. La Policía Nacional de Haití (PNH) confirmó que se mantienen activos enfrentamientos en el norte de la capital como parte de una “gran operación” para recuperar el control de zonas estratégicas que han sido escenario de robos, violaciones y asesinatos sistemáticos.
Cifras de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh) revelan que la violencia en el país alcanzó niveles críticos durante el año 2025, con un saldo de 5,915 fallecidos y más de 2,700 heridos. El acuartelamiento actual representa uno de los movimientos más drásticos de las fuerzas gubernamentales para intentar frenar la hegemonía de las pandillas que mantienen bajo asedio a la población civil.
Crisis humanitaria sin precedentes
Desde 2018, Haití atraviesa una descomposición institucional y social que se ha agravado por la proliferación de ataques armados. El despliegue de las fuerzas militares y la llegada de tropas internacionales bajo mandato de la ONU marcan una nueva etapa en el intento por estabilizar la nación caribeña, que sigue consternada por la brutalidad de las recientes masacres y la falta de control territorial por parte del Estado.




