António Guterres exige la reapertura inmediata del estrecho para evitar el colapso económico; Putin respalda a Irán y califica de “heroica” su resistencia ante bombardeos
NACIONES UNIDAS. – En una de las advertencias más severas desde el inicio del conflicto, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, alertó este martes que la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz representa una amenaza existencial para la estabilidad internacional. Según el diplomático, el bloqueo no solo pone en jaque el suministro de combustible, sino que podría desencadenar una “emergencia alimentaria mundial” sin precedentes debido a la paralización del comercio de fertilizantes y productos básicos.

Durante una sesión abierta del Consejo de Seguridad, Guterres fue enfático al solicitar el cese de las hostilidades navales. “Abran el estrecho. Permitan que se reanude el comercio. Dejen respirar a la economía mundial. Este momento exige moderación y diálogo”, declaró el jefe de la ONU. El secretario recordó que por esta vía transita casi el 20% del petróleo y el gas natural licuado del mundo, pero subrayó un dato crítico: un tercio de los fertilizantes comercializados a nivel global pasan por estas aguas, lo que vincula directamente el conflicto con el hambre en regiones vulnerables.
El respaldo de Rusia y la postura de Irán
Mientras la ONU aboga por la reapertura, la geopolítica se tensa con el apoyo explícito de Moscú a Teherán. En una reunión celebrada en San Petersburgo, el presidente ruso, Vladímir Putin, recibió al canciller iraní, Abás Araqchí, para discutir el curso de la guerra y la seguridad regional. Putin elogió la “lucha heroica” del pueblo iraní por su independencia y calificó como agresiones ilegales los bombardeos ejecutados por Estados Unidos e Israel.
Por su parte, el Parlamento iraní, a través de su portavoz Ebrahim Rezai, aseguró que Washington se encuentra acorralado por la presión de los compradores globales de crudo. Rezai fue tajante al señalar que Estados Unidos no tiene otra opción que aceptar las condiciones de Irán, que incluyen el pago de compensaciones por daños de guerra y el reconocimiento de su soberanía sobre la gestión del estrecho de Ormuz, a cambio de flexibilizar el tránsito.
Críticas internacionales y el frente libanés
La estrategia de la administración estadounidense también ha recibido cuestionamientos de sus propios aliados. El canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó que Irán está “humillando” a Estados Unidos, criticando la falta de una “estrategia de salida” clara en el conflicto. Merz comparó la situación actual con los errores cometidos en Irak y Afganistán, sugiriendo que la falta de previsión está fortaleciendo la posición negociadora de Teherán.
En paralelo, la tensión se extiende hacia el Mediterráneo. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, lanzó una advertencia final al gobierno del Líbano, señalando que si continúan amparando a las milicias de Hizbulá en este contexto de crisis regional, el país vecino enfrentará un “incendio que lo arrasará”.
Con las negociaciones de paz en un punto muerto tras el retiro de las delegaciones en Pakistán, el mundo observa con alarma cómo el control de una sola vía marítima pone en peligro la seguridad energética y el sustento alimentario de millones de personas en todo el planeta.




