Un estudiante de 16 años utilizó armas de su padre para atacar el plantel, dejando un saldo de víctimas mortales y veinte heridos en estado crítico
La provincia de Kahramanmaras, en el sureste de Turquía, se ha visto sacudida este miércoles por un violento tiroteo ocurrido en el colegio Ayser Çalik, donde al menos cuatro personas perdieron la vida y otras veinte resultaron heridas. Entre las víctimas fatales se encuentran un profesor y tres niños de apenas 10 y 11 años, correspondientes al quinto curso de primaria.

El gobernador de la provincia, Mükerrem Ünlüer, informó que el agresor fue un alumno de octavo grado, de aproximadamente 16 años, quien irrumpió en el centro educativo portando cinco armas de fuego y siete cargadores adicionales. Según las investigaciones preliminares, el armamento pertenecía al padre del atacante, un antiguo agente de la policía turca que ya ha sido detenido por las autoridades para fines de investigación.
Detalles del ataque e investigación en curso
Testigos presenciales relataron a medios locales que el joven ingresó a dos aulas distintas disparando de forma ininterrumpida y recargando sus armas de manera sistemática. El atacante falleció durante el incidente, aunque todavía se intenta determinar si se trató de un suicidio o si el arma se accionó de forma accidental durante la matanza.
Responsables del colegio señalaron que el estudiante había manifestado previamente ciertos “problemas psicológicos”, aunque no se ofrecieron detalles específicos sobre su historial clínico. Ante la magnitud del evento, los ministros de Interior, Educación y Sanidad se han trasladado a la zona de la tragedia, mientras que el Ministerio de Justicia ha designado a varios fiscales para liderar el proceso de investigación.
Ola de violencia escolar en la región
Este suceso ocurre apenas 24 horas después de otro ataque similar en la vecina provincia de Sanliurfa, donde un exalumno hirió a 16 personas antes de quitarse la vida. Esta preocupante secuencia de ataques en centros escolares ha generado una fuerte conmoción en la sociedad turca, reabriendo el debate sobre el control de armas y la seguridad en los entornos educativos.




