El poderoso ciclón categoría 5 impactó el país el 31 de agosto de 1979, dejando alrededor de 2,000 muertos, más de 200,000 personas sin hogar y graves daños en comunidades, agricultura, industrias y servicios básicos.
Santo Domingo.– Este 31 de agosto se cumplen 47 años del paso del huracán David por República Dominicana, uno de los fenómenos atmosféricos más destructivos registrados en la historia reciente del país y cuyo impacto permanece en la memoria de generaciones de dominicanos.

La tarde del 31 de agosto de 1979, David golpeó el territorio nacional como un poderoso huracán categoría 5, con vientos superiores a los 200 kilómetros por hora y lluvias torrenciales que provocaron inundaciones, destrucción de viviendas y graves daños en la infraestructura nacional.
Las estimaciones citadas sobre la tragedia sitúan en alrededor de 2,000 las personas fallecidas, mientras que más de 200,000 quedaron sin hogar como consecuencia del fenómeno.
El impacto sobre los servicios básicos también fue significativo. Más del 70 % del territorio dominicano quedó sin suministro eléctrico y parte de la infraestructura destinada al abastecimiento de agua potable resultó seriamente afectada.
Comunidades enteras sufrieron los efectos de David
San Cristóbal, Peravia, Azua, Santo Domingo, San Pedro de Macorís, Higüey, La Romana, El Seibo y Monte Plata estuvieron entre las zonas más castigadas por el fenómeno.
Las intensas precipitaciones provocaron el desbordamiento de ríos e inundaciones que alcanzaron comunidades enteras y dejaron numerosas víctimas.
En algunas localidades, personas que habían buscado protección en iglesias y otras edificaciones quedaron atrapadas por las aguas.
La magnitud de la emergencia convirtió el paso de David en una de las mayores tragedias naturales experimentadas por República Dominicana durante el siglo XX.
De acuerdo con estimaciones atribuidas a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), aproximadamente el 23 % de la población dominicana de aquella época resultó afectada por el fenómeno.

Agricultura sufrió severas pérdidas
El sector agrícola estuvo entre los más golpeados por el huracán.
Los fuertes vientos, inundaciones y crecidas de los ríos destruyeron numerosas plantaciones y afectaron considerablemente la producción de alimentos.
Las pérdidas agrícolas tuvieron consecuencias que continuaron después del paso inmediato del ciclón, dificultando el acceso a alimentos en distintas comunidades y afectando los medios de subsistencia de numerosas familias.
Los daños también alcanzaron el sistema de agua potable, que habría resultado afectado en más de un 25 % como consecuencia de las lluvias e inundaciones.
La combinación de viviendas destruidas, plantaciones perdidas y servicios esenciales afectados profundizó la emergencia que enfrentó el país tras el paso del fenómeno.

Industria e infraestructura también fueron golpeadas
David no solo causó estragos en viviendas y plantaciones. La actividad industrial dominicana también sufrió importantes pérdidas.
Entre las áreas afectadas se encontraban los principales centros industriales de Haina y Herrera.
Los muelles de Haina y Santo Domingo registraron daños considerables, mientras diferentes actividades económicas quedaron temporalmente interrumpidas como consecuencia de la destrucción.
Las redes eléctricas también fueron severamente afectadas, dejando a gran parte del país sin energía y dificultando todavía más las labores de recuperación.
La magnitud de los daños obligó al país a enfrentar un amplio proceso de reconstrucción de viviendas, infraestructura y servicios.
Más de 200 kilómetros por hora
Durante su paso por República Dominicana, David mantuvo vientos huracanados superiores a los 200 kilómetros por hora.
El fenómeno permaneció afectando el territorio con lluvias y fuertes vientos durante aproximadamente 48 horas.
El 1 de septiembre de 1979 salió del territorio dominicano por la zona de San Juan de la Maguana y Elías Piña, continuando posteriormente hacia Haití.
David afectó después otras zonas del Caribe y Estados Unidos, incluyendo la parte occidental de Cuba y Miami, antes de disiparse cerca de Canadá el 5 de septiembre.
Federico agravó la tragedia días después
Para República Dominicana, la emergencia no terminó con la salida de David.
Solo cuatro días después, la tormenta tropical Federico afectó el país cuando muchas comunidades todavía enfrentaban inundaciones, viviendas destruidas, personas desaparecidas y terrenos completamente saturados por las precipitaciones dejadas por el huracán.
Las nuevas lluvias agravaron las inundaciones y provocaron daños adicionales en la infraestructura y la producción agrícola.
La llegada consecutiva de ambos fenómenos dificultó las labores de recuperación y profundizó la crisis que atravesaba la población.
Por esa razón, David y Federico permanecen estrechamente vinculados en la memoria colectiva dominicana como protagonistas de una de las mayores catástrofes naturales experimentadas por el país durante el siglo XX.
A 47 años de aquel 31 de agosto de 1979, el huracán David continúa siendo una referencia histórica sobre la vulnerabilidad de República Dominicana frente a los grandes fenómenos atmosféricos y la magnitud de las consecuencias que puede provocar el impacto directo de un ciclón de gran intensidad.




