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Nacionales

Más de 200 personas han perdido la vida en accidentes de tránsito en los primeros días de 2026

Por: Visión Global
febrero 3, 2026

Santo Domingo, 3 de febrero de 2026. El 2026 inicia con un saldo trágico en las vías de República Dominicana: más de doscientas personas han fallecido en accidentes de tránsito en apenas el primer mes del año, consolidando al país entre los de mayor mortalidad vial a nivel global.

Registros del Observatorio del Sistema Nacional del Registro Civil (Onarec), iniciativa de la Junta Central Electoral (JCE), contabilizan 217 muertes asociadas a siniestros de tránsito, validadas a través de actas de defunción.

Por su parte, el Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi) ha documentado 202 fallecidos por hechos viales en el mismo período, de los cuales 56 ocurrieron en fines de semana y 112 durante la noche, franjas horarias que siguen concentrando los escenarios más riesgosos.

Un levantamiento en medios de comunicación revela que solo 21 de estas muertes han recibido cobertura noticiosa, mientras que 14 fueron reportadas por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) dentro del operativo de Fin de Año. La mayoría de los casos, sin embargo, queda fuera del foco público, aunque impacta de lleno a familias y comunidades.

Cadena de accidentes mortales en todo el territorio

El nuevo año prácticamente comenzó con luto. En Santiago, la joven madre Katherine Francisco, de 26 años, y su hija de un año, Esther Francisco, murieron en la madrugada del 1 de enero en la avenida Circunvalación Norte, cuando regresaban de las celebraciones de Año Nuevo desde el sector Hato Mayor hacia Cienfuegos. Sus restos fueron trasladados al municipio Guananico, en Puerto Plata.

Al día siguiente, 2 de enero, la provincia Bahoruco se sumó a la lista de tragedias. En el tramo que conecta el balneario Las Marías con la comunidad Cerro al Medio, en Neyba, un accidente múltiple —en el que intervinieron dos motocicletas y dos vehículos— provocó la muerte de tres jóvenes: Alba Lidia Pérez Peña, Emilia Vargas Féliz (estudiante de la UASD, recinto Barahona) y Jonathan Herasme Cuevas, según confirmó el intendente del Cuerpo de Bomberos de Neyba, Danny Vásquez.

El 4 de enero, en la zona de La Cumbre, distrito municipal Nizao–Las Auyamas, falleció Keury Encarnación. De acuerdo con la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), la densa neblina y la escasa visibilidad habrían influido en la colisión entre la motocicleta X1000 que conducía Encarnación y un jeep blanco, cuyo conductor, Robert Enmanuel Veras, se entregó luego a las autoridades.

El 15 de enero, en la carretera que enlaza el municipio Consuelo con la ciudad de Hato Mayor, dos jóvenes perdieron la vida al impactar la pasola en la que se desplazaban contra una camioneta Ford gris. Las víctimas fueron identificadas como Yordany Manuel Pacheco Morel, residente en el barrio Los Filiú, y Ángelo Santana, del batey Los Platanitos. Pacheco murió en el lugar del hecho; Santana falleció posteriormente en el Hospital Regional Antonio Musa.

Cuatro días después, el 19 de enero, un accidente en el cruce entre Las Salinas (Barahona) y el municipio Cristóbal (Independencia) cobró la vida del cabo del Ejército de República Dominicana, Iván Cuevas Cruz, y de Rubio Carrasco, ambos residentes en Cristóbal.

La lista de víctimas infantiles también crece. El 20 de enero, en la comunidad Cambita, provincia San Cristóbal, dos menores de 3 y 13 años —José Enmanuel Nova y Ever Martínez Mateo— murieron tras ser atropellados por un vehículo pesado. Según narró el padre del mayor, José Ramón Nova, un camión impactó a los niños pasadas las 5:00 de la tarde. El conductor enfrenta prisión domiciliaria y tiene prohibido acercarse al lugar del hecho.

El 21 de enero, la ciudad de La Romana registró la muerte de Rosa América Olea, de 68 años, en un accidente de motocicleta ocurrido fuera del dispositivo preventivo implementado por el COE con motivo del Día de Nuestra Señora de La Altagracia.

El 23 de enero, un siniestro en una zona montañosa de Jarabacoa terminó con la vida del sargento de la Policía Nacional Aurelio Contreras Quezada, de 35 años, quien prestaba servicio como patrullero en Manabao y era originario de Loma de Cabrera, Dajabón. El hecho se produjo en horas de la noche, al concluir su jornada laboral.

La provincia Peravia se ha visto particularmente golpeada en los últimos días. El domingo 1 de febrero, un choque múltiple en la avenida de Circunvalación de Baní, a la altura de Ojo de Agua (distrito municipal Paya), dejó tres fallecidos: Huáscar Almonte Almonte, de 46 años; Wilmin Asencio Almonte, de 18; y Jorge Mateo, de 73. Testigos atribuyen el siniestro a un rebase imprudente de uno de los conductores implicados.

Ese mismo día, en la carretera hacia la comunidad El Manaclar, en la misma provincia, un jeep perdió un neumático trasero en una bajada, se volcó y quedó al borde de un precipicio. Del vehículo salieron expulsados Domingo Villar Sánchez, de 68 años, y su hija Yarianny Villar González, de 16, quienes fallecieron en el lugar.

La noche del domingo también se reportó la muerte de Vinicio Valentín Polanco, de 31 años, al ser impactado por una yipeta en la carretera Navarrete–Puerto Plata, tramo Guanábano.

El 2 de febrero, un nuevo caso se sumó al listado: en la carretera Sánchez, tramo Santa Cruz de Yaguate, dirección Baní–San Cristóbal, una colisión entre el vehículo en que viajaba la víctima y un camión estacionado en la vía produjo otro fallecimiento, según informó José Ceballos, encargado de Operaciones de la Defensa Civil en la región Valdez.

Un reto de salud pública y seguridad ciudadana

Los datos de Onarec y Opsevi, junto con la cadena de accidentes ocurridos en distintos puntos del país, confirman que los siniestros de tránsito siguen siendo una de las principales causas de muerte en República Dominicana.

Especialistas en seguridad vial insisten en que enfrentar esta realidad requiere una combinación de medidas: mayor fiscalización en las carreteras, sanciones efectivas a las conductas temerarias, mejoras en la infraestructura, campañas sostenidas de educación vial y una cultura de responsabilidad entre conductores, peatones y motociclistas.

Detrás de cada estadística hay familias en duelo y comunidades impactadas, lo que convierte la seguridad vial en una prioridad urgente para las autoridades y la sociedad en su conjunto.

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