El organismo alerta sobre el aumento de casos, las brechas en acceso a tratamientos y el impacto económico y emocional que provoca la enfermedad
Ginebra.– Más del 90 % de la población mundial se verá afectada de alguna forma por el cáncer a lo largo de su vida, ya sea de manera directa o a través de un familiar, mientras que una de cada cinco personas desarrollará algún tipo de esta enfermedad, según un informe difundido este miércoles por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC).

El documento, presentado como la evaluación más amplia realizada hasta la fecha sobre la situación global del cáncer, advierte que, pese a los avances en prevención y tratamiento, el número de personas que enferman y mueren por esta causa continuará aumentando en los próximos años, con profundas desigualdades entre países ricos y de bajos ingresos.
De acuerdo con el informe, el cáncer es actualmente la segunda causa de muerte en el mundo, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares. Cada año se registran 20.6 millones de nuevos casos y alrededor de 10 millones de muertes, lo que equivale a unas 26,000 personas fallecidas cada día por esta enfermedad.
Las proyecciones de la OMS apuntan a que para 2050 las muertes por cáncer ascenderán a 35 millones anuales, una cifra que, según el organismo, estará marcada por desigualdades crecientes en el acceso a servicios de prevención, diagnóstico, tratamiento y cuidados.
Uno de los principales hallazgos del informe es que la posibilidad de sobrevivir al cáncer no depende únicamente del tipo de tumor o de la etapa en que se detecte, sino también del país donde vive el paciente y de su situación económica.
La OMS puso como ejemplo el caso del cáncer de mama: en los países de altos ingresos, más del 85 % de las mujeres sobrevive al menos cinco años después del diagnóstico, mientras que en muchos países de bajos ingresos esa proporción cae por debajo del 30 %.
A esto se suma la limitada disponibilidad de medicamentos oncológicos esenciales en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a los 20 fármacos prioritarios oscila entre 9 % y 54 %, frente a niveles de entre 68 % y 94 % en países de mayores ingresos.
La primera encuesta realizada por la OMS entre pacientes con cáncer reflejó que la enfermedad no solo afecta la salud física, sino también la estabilidad económica, la salud mental y la dinámica familiar.
El estudio reveló que al menos 45 % de los pacientes experimenta dificultades económicas, más de la mitad reporta problemas de salud mental y casi todos los cuidadores aseguran enfrentar una carga significativa, que incluye trabajo de cuidados no remunerado, desgaste emocional y aislamiento social.
El informe señala que el cáncer de pulmón continúa siendo la principal causa de muerte por cáncer a nivel mundial. Entre los hombres, los tipos más frecuentes son los de pulmón, próstata y colon, mientras que en las mujeres predominan los de mama, pulmón y colon.
La OMS destacó, no obstante, que algunas políticas públicas han tenido resultados positivos. Entre ellas citó la reducción del 27 % en el consumo de tabaco desde 2010, un factor que ha contribuido a disminuir casos y muertes por cáncer de pulmón en varias regiones.
También se ha observado una reducción en los cánceres relacionados con infecciones, gracias al avance de la vacunación, la mejora en el acceso al agua, el saneamiento, la higiene y las medidas de prevención y control de infecciones.
Pese a esos avances, la OMS advirtió que el mundo no está salvando vidas al ritmo necesario, aun cuando casi cuatro de cada diez casos de cáncer están vinculados a factores de riesgo prevenibles.
Entre los principales figuran las infecciones por virus del papiloma humano (VPH), hepatitis B y C y la bacteria Helicobacter pylori, además del consumo de tabaco y alcohol, el sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo.
Ante este panorama, el organismo llamó a los gobiernos a convertir la prevención del cáncer en una prioridad de política pública, reforzar la inversión en tratamientos, mantener las estrategias de control del tabaco y ampliar los programas de vacunación como parte de la respuesta global frente a una enfermedad que seguirá impactando a millones de personas en las próximas décadas.




