El gobierno desplegará patrullas terrestres y tecnología aérea en cuatro distritos de Tacna para combatir la criminalidad y controlar la migración irregular
LIMA. El Gobierno de Perú oficializó la declaración del estado de emergencia en cuatro distritos de la región de Tacna, colindantes con la frontera chilena, como parte de una estrategia para fortalecer la seguridad y frenar actividades delictivas en la zona sur del país. La medida, que tendrá una vigencia de 60 días, faculta a la Policía Nacional para mantener el orden interno con el respaldo de las Fuerzas Armadas.

La disposición legal abarca los distritos de Palca, Tacna, La Yarada-Los Palos y Tarata. Según el decreto supremo publicado en el diario oficial El Peruano, la vigilancia se intensificará mediante patrullajes motorizados continuos en la línea fronteriza y el uso de drones para supervisar pasos no habilitados, permitiendo la detención inmediata de migrantes que intenten ingresar de forma irregular.
Restricciones y control de inteligencia
Durante los próximos dos meses, quedarán restringidos ciertos derechos constitucionales en las demarcaciones mencionadas, incluyendo la inviolabilidad de domicilio y las libertades de tránsito y reunión. Las autoridades precisaron que las zonas de intervención serán determinadas mediante el uso de inteligencia policial, estadísticas actualizadas y mapas delictivos para garantizar la eficacia de los operativos.
Asimismo, cualquier actividad masiva de carácter público, ya sea de índole religiosa, cultural o deportiva, deberá contar con una autorización previa de las instituciones competentes para ser evaluada y permitida.
Coordinación permanente
El decreto, que lleva la firma del mandatario de transición, José María Balcázar, establece que los comités de seguridad ciudadana de la región Tacna permanecerán en sesión permanente mientras dure la emergencia. Con esta acción, el Estado peruano busca establecer un control estricto sobre su frontera sur, respondiendo a la necesidad de mitigar situaciones de violencia y fortalecer la soberanía en puntos críticos de tránsito migratorio y comercial.




