El mandatario aseguró que las compañías que trasladen sus operaciones podrán evitar los aranceles, en momentos en que aumenta la tensión comercial entre Washington y Ottawa.
Los Ángeles.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó a las empresas canadienses que mantienen negocios con el mercado estadounidense a trasladar sus operaciones al país para evitar los aranceles, en medio de una creciente disputa comercial entre Washington y Ottawa.

Trump realizó el llamado a través de su red social Truth Social, donde pidió a las compañías canadienses trasladarse “inmediatamente” a territorio estadounidense.
“Que todas las empresas canadienses que hacen negocios con Estados Unidos se trasladen a Estados Unidos, inmediatamente… ¡Al regresar, no hay aranceles!”, escribió el mandatario.
Las declaraciones se producen mientras las relaciones comerciales entre ambos países atraviesan un período de fuertes tensiones, luego del fracaso de las negociaciones desarrolladas durante agosto.
Trump aumenta presión sobre Canadá
El presidente estadounidense también endureció su discurso contra las importaciones procedentes de Canadá, particularmente las relacionadas con la industria automotriz.
Trump afirmó que no quiere automóviles ni piezas canadienses ingresando al mercado estadounidense y acusó a Canadá de haberse beneficiado durante décadas de las relaciones comerciales con su país.
“No quiero nada canadiense. Nos han estado estafando durante décadas, y eso se va a acabar”, manifestó.
El mandatario calificó además a Canadá como “uno de los peores abusadores” en materia comercial y aseguró que el país vecino ya no debería disfrutar de determinados privilegios en su relación económica con Estados Unidos.
Las declaraciones forman parte de la política comercial impulsada por Trump para incentivar la producción dentro del territorio estadounidense y reducir las importaciones en sectores considerados estratégicos.
Defiende impacto de los aranceles en industria automotriz
Trump defendió las medidas arancelarias adoptadas por su administración y aseguró que han contribuido a fortalecer la industria automotriz estadounidense.
Según el mandatario, los gravámenes aplicados a productos importados permitieron “revivir” y “salvar” al sector automotor del país.
La industria automotriz representa uno de los puntos más sensibles de la relación económica entre Estados Unidos y Canadá debido al alto nivel de integración existente entre las cadenas de suministro de ambos países.
Vehículos, componentes y materias primas cruzan regularmente la frontera durante los procesos de fabricación, por lo que las nuevas barreras comerciales podrían tener efectos sobre fabricantes y proveedores de ambos mercados.
Estados Unidos aplica aranceles del 50 %
La tensión bilateral se intensificó después del fracaso de las negociaciones comerciales desarrolladas este mes.
Tras la ruptura del diálogo, Estados Unidos comenzó a aplicar desde el 22 de agosto nuevos aranceles del 50 % a diversos productos procedentes de Canadá.
La medida había sido anunciada previamente por Trump como parte de su estrategia para modificar las condiciones comerciales entre ambos países.
El mandatario busca ahora que las propias compañías canadienses trasladen parte de sus operaciones a Estados Unidos como alternativa para evitar el impacto de los gravámenes.
Canadá prepara respuesta para septiembre
Ottawa también prepara medidas en respuesta a las decisiones adoptadas por Washington.
Canadá tiene previsto implementar nuevos impuestos aduaneros sobre productos estadounidenses a partir del próximo 8 de septiembre, profundizando el enfrentamiento comercial entre los dos países.
La aplicación de medidas y contramedidas aumenta la incertidumbre para las compañías que operan a ambos lados de la frontera y dependen de las cadenas de suministro integradas entre las dos economías.
Estados Unidos y Canadá mantienen una de las relaciones comerciales más importantes del mundo, con un intenso intercambio de bienes y servicios.
La nueva escalada arancelaria amenaza con modificar parte de esa dinámica mientras Washington aumenta la presión para que empresas y fabricantes trasladen una mayor proporción de su producción al territorio estadounidense.




