El canciller Bruno Rodríguez niega la posesión de drones de ataque y rechaza el informe de inteligencia de EE. UU.; el Gobierno de Donald Trump intensifica el bloqueo petrolero y amaga con una operación similar a la ejecutada en Venezuela
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, acusó formalmente al Gobierno de los Estados Unidos de estar construyendo un “caso fraudulento” con el único propósito de justificar una eventual agresión e intervención militar directa contra la isla caribeña. El pronunciamiento oficial de La Habana se produce como respuesta a las filtraciones de inteligencia publicadas por el medio estadounidense Axios, las cuales aseguran que el régimen comunista adquirió un arsenal de aeronaves no tripuladas con capacidad de alcanzar el estado de Florida.
Rodríguez Parrilla enfatizó de manera pública que su nación “ni amenaza ni desea la guerra”, desmintiendo categóricamente la información clasificada que adjudica a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) la posesión de unos 300 drones de combate y la supuesta planificación de ofensivas contra objetivos estratégicos norteamericanos. “Sin excusa legítima alguna, el gobierno estadounidense construye, día tras día, un caso fraudulento para justificar la despiadada guerra económica contra el pueblo cubano y la eventual agresión militar”, denunció el diplomático, al tiempo que criticó a corporaciones mediáticas internacionales por prestarse a difundir las insinuaciones emanadas desde Washington.
A pesar de descartar intenciones hostiles, el canciller cubano advirtió que el país se encuentra en una fase de preparación activa orientada a la autodefensa ante cualquier escenario de “agresión externa”.
Drones, asesores iraníes y planes de ataque
De acuerdo con el reporte divulgado por Axios, agencias de inteligencia estadounidenses sostienen la tesis de que La Habana evalúa el empleo de flotas de drones para perpetrar ataques coordinados contra la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, buques de guerra de la Armada estadounidense y el enclave portuario de Key West (Cayo Hueso), en el extremo sur de Florida.
La documentación citada por un funcionario de la administración Trump añade una variable de alta tensión geopolítica al denunciar la presunta presencia de asesores militares de la República Islámica de Irán en la capital cubana. El informe destaca con especial preocupación este vínculo, recordando que la tecnología de los drones de manufactura iraní ha desempeñado un rol determinante y de alta letalidad tanto en la guerra que se libra en Ucrania como en las recientes escaladas militares en Oriente Próximo.
El cerco energético y la “Doctrina Donroe”
La denuncia de la cancillería se contextualiza en medio de una asfixiante crisis energética y de suministro de combustible dentro de la isla, agravada por la implementación de un efectivo bloqueo petrolero coordinado por la Casa Blanca. Cuba había logrado mitigar las sanciones internacionales previas gracias al flujo diario de aproximadamente 35,000 barriles de crudo enviados por Venezuela. Sin embargo, este canal de suministro colapsó tras la captura y arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de fuerzas estadounidenses a inicios de enero, figuras que actualmente esperan juicio en un tribunal federal de Nueva York bajo cargos de narcotráfico.
El desabastecimiento energético provocó que a inicios de este mes se agotaran las últimas reservas del único cargamento de crudo enviado por Rusia. Como consecuencia, la población cubana enfrenta severos apagones intermitentes que paralizan servicios públicos esenciales como hospitales, sistemas de bombeo de agua potable, transporte urbano y recolección de desechos sólidos. Esta parálisis, unida a la escasez crónica de fármacos y alimentos, ha comenzado a catalizar inusuales manifestaciones de disidencia y protestas civiles contra la gestión gubernamental.
En el plano diplomático, el presidente Donald Trump ha sugerido reiteradamente que Cuba será “la siguiente” en la lista de intervenciones de su gobierno, enmarcando sus directrices en una reinterpretación de la Doctrina Monroe de 1823, rebautizada de manera informal en los pasillos de Washington como la “Doctrina Donroe”, bajo la premisa de situar a Estados Unidos como el árbitro exclusivo de los destinos políticos del hemisferio occidental.
Vuelos de vigilancia y presión judicial
Las maniobras de presión en torno al archipiélago se han incrementado de forma notable en los últimos días. Informes publicados por el diario The New York Times revelaron un aumento sustancial en la frecuencia de los vuelos de reconocimiento y vigilancia electrónica norteamericanos alrededor del espacio aéreo cubano, así como el diseño de planes operativos dirigidos a concentrar una mayor presencia de tropas estadounidenses en el área del Caribe.
A este despliegue operativo se sumó la visita oficial a La Habana del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, quien exigió formalmente a los funcionarios del régimen que Cuba “deje de ser un refugio seguro para los adversarios del hemisferio occidental”. De forma paralela, trascendió que la administración Trump contempla la presentación de una acusación formal en cortes federales contra el expresidente y líder histórico de la revolución, Raúl Castro, replicando el esquema de persecución penal que sirvió de pretexto e instrumento jurídico para la sorpresiva incursión militar ejecutada en Caracas contra la cúpula del gobierno chavista.




