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Internacionales

China sale en defensa de España y rechaza que EE. UU. utilice el comercio como «arma» de presión política

Por: Visión Global
marzo 4, 2026

Pekín califica de “violación al derecho internacional” la ofensiva de Washington contra Irán y critica las amenazas de embargo económico lanzadas por Donald Trump contra el Gobierno español.

Pekín | Miércoles 4 de marzo de 2026.

El Gobierno de China manifestó este miércoles su firme oposición a que las relaciones comerciales globales sean distorsionadas para servir como instrumentos de coacción política. Esta postura surge tras las recientes y severas advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenazó con disolver todo vínculo económico con España debido a la negativa de Madrid de permitir el uso de las bases militares de Rota y Morón para la ofensiva aérea contra territorio iraní.

Durante una comparecencia ante la prensa internacional en Pekín, la portavoz jefa del Ministerio de Exteriores de China, Mao Ning, subrayó que las dinámicas de mercado no deben ser empleadas para castigar la soberanía de otras naciones. «El comercio no debe ser utilizado como arma ni como instrumento», afirmó Mao, en respuesta directa a la retórica de la Casa Blanca, donde Trump calificó a España como un aliado «terrible» y asomó la posibilidad de imponer un embargo comercial total que afectaría las históricas relaciones bilaterales entre ambas naciones.

Denuncia de ilegalidad internacional y cese al fuego

La intervención de la segunda economía del mundo no se limitó al ámbito comercial. Pekín aprovechó el escenario para reiterar su postura crítica frente a la escalada bélica en Medio Oriente. La portavoz Mao Ning insistió en que los bombardeos perpetrados por las fuerzas de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán «violan el derecho internacional». Esta denuncia ha sido un eje central de la diplomacia china desde el estallido de las hostilidades, exigiendo de manera recurrente un cese inmediato de las operaciones militares para evitar una “vorágine irreparable” en la seguridad global.

Este respaldo indirecto a la posición española se produce en un momento de extrema fragilidad diplomática. Mientras Trump acusa a España de deslealtad, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha mantenido una postura de firmeza legal. Madrid ha respondido que su decisión se basa en el cumplimiento del Convenio de Defensa de 1988 y que, a pesar de las presiones, España sigue siendo un socio responsable que honra sus compromisos con la OTAN en suelo europeo, pero que no puede avalar acciones que carezcan de una resolución expresa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El bloque europeo y la protección de intereses

La reacción china añade una nueva dimensión geopolítica al conflicto, situando a España en el centro de un debate sobre la autonomía estratégica de la Unión Europea (UE). Desde Bruselas, la Comisión Europea ha seguido de cerca los acontecimientos, manifestando su confianza en que Washington respetará los tratados comerciales vigentes. No obstante, el bloque europeo ha dejado claro que activará todos los mecanismos necesarios para proteger los intereses de sus Estados miembros frente a lo que consideran intentos de coacción unilateral que vulneran la legalidad internacional.

El Gobierno español ha reiterado que cualquier revisión de la relación comercial con Washington debe realizarse respetando la autonomía de las empresas privadas y los acuerdos multilaterales entre la UE y EE. UU., rechazando la idea de que la política exterior deba ser dictada por amenazas de embargo económico.

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